La visita de Carlos Hernández durante nuestra estancia en la isla de Fuerteventura ha dejado a su paso una sonrisa permanente. Estamos seguros que nos acompañará durante todo el viaje.
Carlos, más conocido como «El Optimista» debido a su actitud frente a la vida, afirma que la persona optimista se construye por medio del entrenamiento sin olvidar la influencia del contexto en el que hemos crecido. Se siente convencido de que el optimismo es una elección de vida.
Carlos emprendió un proyecto laboral llamado dosabrazos, que sigue creciendo actualmente, y con el que se dedica al desarrollo de personas, organizaciones y equipos por medio de conferencias sobre motivación y desarrrollo personal. Al preguntarle sobre su próximos proyectos profesionales confiesa sentir miedo cuando piensa en su futuro a medio-largo plazo, optando por vivir el presente. Sin embargo, le gusta la idea de poder seguir desarrollando este proyecto en Latinoamérica porque siempre le ha llamado la atención el lugar y a sus gentes.
Le preguntamos si tiene una receta mágica para vivir y respondió un rotundo NO, ya que no cree en un estilo inclusivo de cómo vivir. De existir esta fórmula, Carlos señala que no sería ser feliz, sino vivir feliz. Describe la felicidad como un conjunto de elementos que incluye tanto a la tristeza y el dolor, como a la alegría. Según palabras textuales de él mismo » La felicidad no es una meta, sino el camino». Pero sí enfatiza que ser agradecido, ser generoso y tener sentido del humor ayudan en este camino. Nos habla de intentar luchar contra lo que no nos gusta y adaptarnos a las circunstancias.
Uno de sus proyectos más importantes es el libro Un intruso en la familia: El cáncer nos cambió la vida y también nos enseñó a vivirla. Al hablar de este libro se emociona ya que narra cómo él y su familia gestionaron el cáncer que afectó a dos de sus hermanos y de cómo canalizar de forma constructiva las adversidades que plantea una enfermedad como ésta. Es lo que Carlos entiende por Optimismo Inteligente. «Es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida». «He disfrutado de todo el proceso de mi libro; desde escribirlo, pasando por el apoyo a través de la plataforma de crowdfunding hasta la presentación: fue un día inolvidable».
Carlos Hernández participa desde 2014 con Ruta Siete afirmando que lo que le anima a seguir cada año es el hecho de pertenecer a esta gran familia compartiendo tiempo y experiencias con los ruteros. «Si hubiese tenido la oportunidad, me habría animado a presentarme a Ruta Siete».
Carlos ha sido una sonrisa, una palabra de ánimo y abrazo cuando más lo necesitábamos. Carlos es vida.
