Con sabor a sal

Nuestra querida guagua amaneció un poco malita. Gracias que había un doctor cerca y tras un chequeo ya está recuperada y lista para partir a nuestro siguiente destino: Fuerteventura.
Como buenos exploradores  contábamos con imprevistos así y pusimos en marcha varios de los talleres que traíamos organizados desde casa (creación de malabares e iniciación al dibujo). Con un sol de justicia pero muy ilusionados pudimos demostrarnos nuestras capacidades de adaptación y auto-gestión que serán objetivos primordiales a lo largo de nuestra RU7A.
Por la tarde bajamos de las alturas de Artenara, hacia el nivel del mar. “No hay mal que por bien no venga” fue lo que pensamos cuando Yamilé nos confirmó que nos acompañaría por la costa norte con una visita guiada del Puertillo a las Salinas del Bufadero. Pasando por el Charco de las Palomas, recogiendo algún que otro desperdicio ajeno y sin dejar de disfrutar del rojo de los coscos y el verde de la uvilla de mar, fuimos saboreando la explicación de nuestra guía local. Con una sonrisa  en la boca nos hizo reflexionar acerca del consumo responsable y las energías limpias así como conocer de cerca la historia y la técnica de las tradicionales salinas.
Ahora mismo, en el puerto de Las Palmas, con la mochila cargada entusiasmo y lista para recorrer la Isla de Lobos nos despedimos de Gran Canaria  con el agradecimiento del viajero que fue bien acogido.

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