Reinventarse es una de las muchas enseñanzas que nos ha trasmitido Cristina Suárez durante su estancia en la isla de Tenerife. Su trayectoria profesional es muy extensa, puesto que empezó estudiando Filosofía para cambiar a Administración Dirección de Empresas. En la actualidad su energía se vuelca en la consolidación de su empresa social Valonia Tecnología Social. Esta empresa nace de una idea llamativa e innovadora de la cual hemos podido conocer un poco a lo largo de la semana. Esta idea termino materializándose en el proyecto miPlaza.
Cristina nos cuenta que dicho proyecto surgió de una necesidad que vislumbró en la sociedad existente, “quería crear espacios para la gente contando con la gente”. Ella vio que las nuevas tecnologías, esas que nos ayudan a unirnos a la gente que está lejos, también nos separan de las personas que están cerca, con lo cual decidió unificar las nuevas tecnologías con el consumo colaborativo. Esta idea le surgió a raíz del congreso de Rachel Botsman, al que acudió en 2010.
Cristina no ve las nuevas tecnologías con su terminología habitual TIC, Tecnologías de la Información y Comunicación, sino que las visiona como TEP, Tecnologías del Empoderamiento y Participación ciudadana. Cristina empezó a utilizar este término, puesto que cree fielmente que a través de estas nuevas herramientas podemos crear una red de apoyo social que ayude a avanzar a la sociedad de una manera más positiva y cercana. De este modo, Cristina cree que las TEP nos impulsan a crear nuevos proyectos en los que podemos involucrar e implicar a las personas que nos rodean, solventando esa necesidad que vislumbró de crear una red de apoyo social.
Con la ayuda de asesores lanzó, en marzo de 2017, la aplicación móvil miPlaza, que está en una fase beta. Esta aplicación, que forma parte de su proyecto, funciona en el municipio de Santa Brígida, Gran Canaria. En un futuro cercano, la aplicación se pondrá en funcionamiento en los barrios de La Isleta y Barrio Atlántico. Aunque la ambición de Cristina no es desarrollar únicamente el proyecto en Gran Canaria, sino llevarlo a otras islas e incluso a la península. miPlaza promueve la participación ciudadana a través de las nuevas tecnologías con el objetivo de producir un cambio real en la comunidad reconectando a los vecinos.
Otra acción que se ha llevado a cabo por miPlaza, y que ha tenido mucho éxito, ha sido la instalación de una bibliocabina, en Las Palmas de Gran Canaria, donde los vecinos pueden coger y dejar libros empleando una cabina de Telefónica. Esta propuesta se inspiró en una de las muchas acciones que ha sido realizada por los vecinos de una localidad española.
Para que miPlaza pudiera hacerse realidad, Cristina nos dice que “Ruta Siete fue un apoyo muy importante para llevarlo a cabo”. Juan Serantes, fundador del proyecto, fue quien provocó el primer contacto entre ella y la comunidad rutera. De esta comunidad tomó sus principios de convivencia unificándolos al pilar fundamental de su proyecto, la tecnología. “Ruta Siete fue el suelo fértil de este proyecto permitiendo que esta iniciativa floreciera”, tal y como nos comenta Cristina. Otro punto de apoyo fundamental fue el conectar con otro tipo de proyectos cuyos objetivos fueran similares a los que ella perseguía, como por ejemplo “Soy Mamut”.
El aprendizaje que nos llevamos de miPlaza es que “la sociedad es como las valonias, es decir, en solitario no sobreviven pero en comunidad no solo consiguen vivir sino que purifican el entorno”.
Cristina Suárez, creando comunidad
