Los días pasan demasiado rápido, y entre tanto y tanto resulta inevitable no pensar cada mañana al despertarnos que cada vez queda menos, no obstante, esta obviedad sabida por todos desde que nos embarcamos en esta aventura hace que exprimamos la mejor versión de nosotros mismos en estos últimos días de expedición.
Con un toque de nostalgia por despedirnos de La Isla Bonita pusimos en marcha nuestro habitual despliegue de limpieza y recogida del ya antiguo alojamiento; paralelamente mientras unos preparaban la organización para la próxima isla, otros colaboraban con la realización de “rutoriales” para compañeros de la siguiente edición.
Los días de barco son, sin duda alguna, diferentes pues aprovechamos para adelantar trabajo en los distintos talleres creativos, recuperamos horas de sueño, compartimos reflexiones más profundas con los compañeros y nos perdemos en el horizonte observando lo que, hasta minutos antes, fue nuestro hogar.
La Isla Colombina es nuestro próximo y último objetivo. La ilusión recorre nuestros cuerpos pues allí tendremos la maravillosa oportunidad de pernoctar en el Parque Nacional del Garajonay, un escenario ideal rodeado del bosque de laurisilva.
Acabamos de llegar. El paisaje es distinto a lo visto hasta ahora. Hace frío, bastante frío. La niebla impregna el ambiente y lo invade de misterio, pero resulta verdaderamente interesante no saber qué nos espera aquí. Bienvenidos a la Gomera.
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