Dejar la piel expuesta

7 días por delante, 28 a nuestra espalda. Comienza la cuenta atrás. Es hora de exprimir cada momento al máximo, cada sonrisa, cada palabra… Es hora de congelar instantes y dejarse la piel. Hora de arrepentirse de lo hecho y no de lo que podría haber sido. De alzar la voz, de decir lo que pensamos, de abrirnos y dejar la piel expuesta. Hora de quitarse el escudo y dejar ver más allá. Ser tal y como somos, sin fingir, al natural. Quitarse los miedos, las dudas, y tan sólo disfrutar. Es hora de decir todo lo que no se ha dicho, de pedir perdón, de dar las gracias…
Ru7a ha supuesto un punto de inflexión en mi vida y, sin duda, no soy la misma persona que salió hace un mes de su casa con una mochila delante y otra detrás. Me vuelvo con los esquemas rotos y con mil preguntas por responder. Pero también me vuelvo con un sinfín de sensaciones metidas en el cuerpo y, sobretodo, con una inmensidad de aprendizajes en la espalda. Por eso quiero vivir cada segundo que aquí me queda como si fuera el último. Absorber todo lo bueno y mejorar de las dudas. Quiero ser la mejor versión de mi misma y éste ha sido el primer paso de un largo camino por recorrer. Es el momento de quitarle los ruedines a la bici y lanzarme al mundo. Venciendo el miedo y golpeándome con la vida. Así es como se aprende, y ese el momento vital que me toca por vivir. He tenido la suerte de empezar los pasos con personas a mi lado, dispuestas a recogerme si me caigo. Ahora, cada vez más, veo la realidad ahí, esperándome. Y asusta. Pero me siento fuerte para enfrentarme a ello.
Por eso quiero dar las gracias, a todas aquellas personas que me han escuchado, que me han apoyado y que han compartido los pasos conmigo. Dar las gracias por los momentos compartidos, por las risas, por las lágrimas, por los abrazos, por las charlas, por todos y cada uno de los instantes vividos. Guardaré esta experiencia en lo más profundo de mi corazón, en lo más hondo de mi ser, para que todo lo acontecido impregne mi cuerpo de sentimientos y cada vez que lo recuerde me invada una vorágine de sensaciones. Quiero que esta experiencia quede grabada en mi piel y me acompañe en cada paso que dé porque, sin duda, ha sido la génesis de algo bonito, de ser la persona que quiero llegar a ser, anestesiando todo aquello que me impide avanzar y guiándome para seguir hacia adelante.
Por eso y mil cosas más, gracias. Gracias a este proyecto por existir y a las personas por demostrarme que otro mundo mejor es posible.

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