Descubriendo la cultura conejera

Como de costumbre, los ruteros amanecíamos esta mañana antes que el sol. Después de algo de ejercicio mañanero y un contundente desayuno, ya estábamos preparados para afrontar la duodécima jornada de viaje.
Para empezar, algunos compañeros nos introdujeron a través de una divertida representación teatral los aspectos más relevantes de Lanzarote. Más tarde, nos pusimos todos manos a la obra para preparar nuestro primer evento de huella positiva en la isla. La actividad consistía en diseñar y coordinar juegos para un grupo de niños de San Bartolomé, el municipio que nos acoge.
A continuación, nos subimos a la guagua para conocer la Casa Museo del Campesino y su forma de transmitir cultura a través de la experiencia y participación directa. Gracias a Estefanía y su ilusión, aprendimos a elaborar mojo, modelar piezas cerámicas, amasar gofio y montar cestas con hojas de palmera.
Tras un refrescante baño en la playa de Famara, marchamos de vuelta a ‘casa’ para seguir trabajando en nuestros talleres creativos. Antes de la cena, una breve reflexión sobre la gestión del tiempo nos ayudó a diferenciar y priorizar las responsabilidades grupales frente a las individuales.
Por último, acabamos el día con una interesante charla sobre el proyecto ‘Agüita con el plástico’ de Lanzarote Reserva de la Biosfera, perteneciente al Cabildo de la isla. Esta iniciativa trata de promover y concienciar a las personas en la reducción del uso de plásticos.
Gracias al día de hoy, nos vamos a dormir sabiendo que la cultura está viva y que está en nuestras manos que así siga siendo.

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