Comenzamos el día con un poco de aerobic para terminar de quitarnos las legañas de la cara y empezar con buen pie la recta final de este viaje. Después del desayuno llevamos a cabo la ya tradicional limpieza general que supone la despedida del que ha sido nuestro hogar durante los últimos cinco días. Antes de subir a la guagua rumbo a puerto, destino La Gomera, nuestro compañero Alberto, elegido por todos los ruteros como máximo representante de la resiliencia nos deleitó con la sorpresa que había preparado para todos nosotros. Se encargó de hacer una magnífica pella de gofio y nos mostró la novena sinfonía de Beethoven con la que nos hizo volar y soñar por un instante. Después de este momento tan mágico y una vez en puerto, tuvimos tiempo de rutero que algunos aprovecharon para darse algún capricho y otros para pasear y apreciar la belleza que esconde Santa Cruz de La Palma.
Después de las intensas horas de barco por fin desembarcamos en La Gomera. En esta isla nos alojaremos en un ambiente diferente al que hemos estado hasta ahora, con mayor contacto con la naturaleza e inspirando los últimos momentos de esta Ru7a 2016 que tímidamente se va despidiendo.
Destino: Última isla
