El viaje sigue su curso, y nos brinda la oportunidad de aprender algo más acerca de la isla bonita: La Palma; visitamos Cupalma, una cooperativa de plátanos, donde la calidad de sus productos es clave en el comercio tanto nacional como internacional.
La segunda parada nos lleva a La Casa de la Juventud de los Sauces, la única de España seleccionada para un encuentro europeo; de la mano de Yesenia Jiménez González, conocemos este espacio, donde la participación, el encuentro, la creatividad, la formación y el compromiso, entre otros, son parte de un proyecto donde la unión de jóvenes con ganas de hacer cosas tiene un efecto multiplicador.
Para finalizar la mañana tuvimos la suerte de ver el único molino de agua en funcionamiento en La Palma: El Molino hidraúlico El Regente; el agua ha dibujado este pueblo, y desde tiempos recientes produce energía la central hidroeléctrica de “El Mulato”, en los Tilos; el agua es un elemento clave en el desarrollo de este municipio, por eso por estos lares se dice que el agua mueve la vida.
Ya entrada la tarde, continuamos con las dinámicas de talleres autogestionados: hoy tocaba defensa personal y “falar em Português”. Y a continuación, el micro abierto daba de nuevo paso a un mar de sentimientos.
Al atardecer del día, llegó el momento de preparar la cena por países: Marruecos y China fueron los afortunados, así que tocó dejarse llevar por los sentidos y decir “shukran” y “xie xie” a los cocineros.
Y así finaliza un nuevo día rutero, pero antes de pasar a una nueva página del cuaderno de bitácora querría finalizar con una frase aprendida hoy: “uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje es el que lo hace a él”.
El agua mueve la vida
