El Hierro

Árboles en colinas que parecen peregrinar
El viento esculpe la orografía de la isla
En un baile que no tiene final
La senda volcánica se fusiona con el mar
Y aprende a margullar
Su gente amable te invita a conocer
Y dialogar
La bruma está presente a cada instante
Convirtiéndose en el alma del lugar
No existe mayor riqueza que la de un paraje
que te invita a amar

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