Hoy nos despertamos en El Cedro -municipio de Hermigua- entre la niebla cegadora y la lluvia horizontal que refresca el tramo final de este viaje nos preparamos para un día muy intenso. Nuestro último hogar de este singular verano se encuentra en el Pre-Parque Nacional Garajonay, este es el lugar perfecto para acabar la ruta con un buen sabor de boca.
Al empezar el día nos reunimos con técnicos del Cabildo de la Gomera en El Camino de los Noruegos, allí nos mostraron la zona que ha sido reforestada tras el incendio de 2012. Llegamos a un lugar impactante que no muchos habían visitado, los restos calcinados de vegetación que nos rodean y una charla sensibilizadora de quienes han vivido esa dramática experiencia, nos permiten familiarizándonos con el entorno y con su historia reciente, con ello entendemos la importancia de la actividad de colaboración que haremos en los próximos días en esa región.
Ahora nos toca atravesar el renovado barranco de Valle Gran Rey que aunque bañado por el hollín del arrasador incendio del pasado año ya empieza a resurgir la vegetación. Nuestro andar desemboca en la playa de La Calera, donde almorzamos y nos damos un refrescante baño para continuar este intenso día.
Nuestro nuevo rumbo es Vallehermoso, al llegar nos recibe Marcos – animador sociocultural del municipio- y hace de guía por la zona explicándonos la historia y algunas curiosidades del municipio. Tras deleitarnos con el Roque Cano –emblema del lugar-, y disfrutar de la arquitectura tradicional de balcones, ventanales y postigos, visitamos la iglesia de San Juan Bautista, patrón de la localidad y cuya festividad nos recomienda nuestro guía. Antes de dar fin a nuestra estancia dejamos la huella musical de Ru7a con algunos niños de la zona en la plaza del Ayuntamiento.
Volvemos a nuestro hogar y cerramos el día con paella para todos… ¡Que aprovechen!
El renacer de La Gomera
