Emociones vivas

Nos despertamos con unos estiramientos para activar nuestra mente y cuerpo. Tocó asignar tareas que hasta ahora había realizado la organización y para ello elegimos responsables. A las ocho ya estábamos en la Plaza Vieja de La Aldea preparados para hacer labores de limpieza, nadie imaginaba lo que unas horas más tarde iba a suceder.

Posteriormente colaboramos con el Museo Vivo, donde interactuamos con los mayores del pueblo, personas adorables y encantadoras que nos hicieron sentir en familia, abriéndonos sus corazones y enseñándonos sus tradiciones.

Para finalizar, en el cine nos mostraron su proyecto e hicimos una pequeña actuación donde cantamos y bailamos todos juntos, dejando salir un sinfín de emociones.

Tras una emotiva despedida nos dirigimos a la playa a relajarnos. Al volver al campamento tuvimos una tertulia en la que reflexionamos sobre la importancia de los mayores en la sociedad. Para finalizar el día realizamos un serie de juegos que nos ayudaron a conocernos un poquito mejor.

No será fácil olvidar lo que una de estas mujeres adorables nos dijo: “lo necesitaba, me han hecho feliz”.

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