Entre Achamán y Guayota

La aventura en Tenerife comienza tras un día de barco. Cinco horas y media de viaje desde Lanzarote a Gran Canaria; trasbordo de dos horas; tres horas más hacia Tenerife y una hora de guagua hasta el alojamiento. A las 00:10 nos recibe, sorprendentemente, la concejala del pueblo, mostrándonos una predisposición inmensa hacia nosotros. Quedamos perplejos al ver la instalación, la mejor distribuida, sin duda.
Al día siguiente empezamos con un plato fuerte, un sendero guiado por las Ramblas de Castro hasta la Playa del Socorro donde, con el altavoz del socorrista, celebramos el cumpleaños de nuestro querido rutero Younn. Después, por la tarde, tocaba hacer la compra y tener la oportunidad –y la suerte- de aprender de nuestos compañeros nociones de checo, técnica vocal y judo.
Una vez hecho, pusimos el pie en el siguiente reto, el próximo día, donde nos sorprendieron con una visita al Paisaje Marciano, un pateo por Las Cañadas de El Teide lleno de caras incrédulas por vertal paisaje después de haber subido por un horizonterodeado de pinos y mares de nubes. La misma tarde, tuvimosronda de talleres creativos, donde hubieron dos invitados muy especiales, Ángel Vallecillo, que causó desde la intriga hasta el furor con sus pensamientos y, Rosa, que al día siguiente sería protagonista. Para cerrar este maravilloso día, pudimos disfrutar del Reto Blue BBVA “Repostería Express” junto al cumpleaños de Rosa.
Al despertar comienza el nuevo día pero… no todo iba a ser turismo; iniciamos una colaboración en el municipio para activar un camino cerrado hasta el momento por una plaga de malas hierbas donde, en un día (teniendo dos de margen), acabamos la actividad y, aún mejor, ayudamos a las operarias que debían hacer ese trabajo, quitándoles una ardua tarea a lo cualse mostraron sumamente agradecidas en un gesto de total nobleza y aprecio. Luego de esto, tuvimostiempo de paisano en El Medano, un pueblo al sur de la isla, donde los ruteros aprovecharon para ir a la playa, surfear, ver a sus parientes y comer junto a unos paisajes preciosos. A la vuelta nos esperaba exponer los objetos perdidos con una fabuloso show cómico de por medio y, al acabar, Rosa nos emocionó con una historia conmovedora sobre cómo superar metas.
En el último día completo en la isla fue donde todos los ruteros, al unísono, pudimos disfrutar, pese al cansancio, de un día trepidante a la par que agotador. Empezó con una sesión de body combat matutina, seguida de una clase de surf impresionante por la inmensa motivación de Óscar, dueño de la Escuela de Surf de El Socorro para luego hacer una clase colectiva de zumba a la que se nos unieron ocasionalmente algunos transeuntes. Antes de almorzar tuvimos la oportunidad de hacer actividades con unos 50 niños, que nos superaban en número pero que cuando llegó el momento no querían dejar irnos. Por la tarde se hizo una ruta por el Lomo Las Jaras, en Tacoronte, entre medio de la laurisilva y por el sendero de Los Guardianes Centenarios, para acabar el día con un encuentro de ruteros de años anteriores en las piscinas de Bajamar, cenando al son de historias fascinantes.
El día de partida, hicimos la última colaboración en el Camino de La Candelaria, eliminando la planta foránea conocida como rabo de gato para después caminar hacia Machado y conocer la historia de Amaro Pargo, un famoso corsario con una historia apasionante a lo largo de toda la isla. La vista se nos va de Tenerife con la imagen de la Playa de Los Cristianos y un coloquio rutero previo al barco.

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