Nuevo día de expedición, 6:00 am suena la alarma, «yo quiero marcha, marcha» de Ale, que nunca falla. Como siempre un poco remolones pero con toda la ilusión y energía para empezar un nuevo día. Hacemos como todos los días, una actividad por la mañana. Ésta fue bastante peculiar, ya que era una mezcla entre estiramientos y relajación, lo que nos preparó totalmente para el día que nos esperaba.
A las 8:00 am entrada en la guagua, donde en la parte de atrás no falta nunca el «hilo musical», mientras los de la parte delantera, aprovechan esos minutos para una cabezadita más. Llegamos al Centro Insular de Deportes Náuticos del Cabildo de Lanzarote con suficiente antelación, ya que cada vez somos más puntuales. Tras el «break» comienza la aventura llena de diversión, risas y nuevos aprendizajes. Practicamos los deportes divididos en diferentes grupos, para así disfrutar de todas las actividades: Windsurf, Kayac, Vela latina y Vela ligera. Tras ese subidón de adrenalina por lo que habíamos hecho, nos comimos el bocata con muchas ganas.
Con todas las anécdotas y experiencias vividas a nuestras espaldas, seguimos rumbo al «Parque Nacional de Timanfaya». Allí disfrutamos de diferentes demostraciones sobre la fuerza y el poder de una tierra de volcanes, comprobando que están dormidos pero no muertos. Tras el Islote de Hilario, hicimos una ruta en nuestra guagua por el Parque Nacional, terminando el trayecto en el Centro de Visitantes e Interpretación de Mancha Blanca, donde además de adquirir conocimientos sobre los paisajes volcánicos que habíamos disfrutado, experimentamos el simulacro de erupción de un volcán. Vamos concluyendo nuestro último día con la vuelta a nuestro hogar en Lanzarote «El terreno de lucha de Tinajo».
Esta noche tendremos nuestro último sueño entre lavas y volcanes, llevándonos el calor y energía de esta tierra para seguir nuestro rumbo hacia una nueva isla, Tenerife.
