Entrevista a Felipe Bermúdez de FRATER

En un mundo donde, por desgracia, las personas con diversidad funcional se encuentran con numerosas barreras en su día a día surgen iniciativas que sacan a relucir todo el potencial humano. Un ejemplo de esto es FRATER, cuyo fin último es la mejora de la calidad de vida de este colectivo.
En esta ocasión nos acompaña Felipe Bermúdez, ex-sacerdote y uno de los colaboradores más comprometidos con la entidad en Canarias. Apenas unos minutos fueron suficientes para apreciar la pasión que le ha llevado a dedicar gran parte de su tiempo a apoyar a estas personas.
Gracias a Felipe hemos tenido la oportunidad de conocer más detalles acerca de FRATER y su labor.

¿Cómo fueron sus inicios en FRATER?
Llevo 37 años colaborando, pero mi implicación en el proyecto se fue incrementando de manera natural. Por invitación comencé dando una misa mensual a un grupo de 6 ó 7 personas, ya que en ese momento ejercía como sacerdote. Casi sin darme cuenta empecé a involucrarme en otras actividades como excursiones, apoyo de transporte, etc. En aquel momento actuaba como asesor, puesto que FRATER es un movimiento de personas con diversidad funcional y ellas mismas son las responsables de todos los proyectos que se llevan a cabo.

¿Qué significan los voluntarios para FRATER?
En primer lugar es importante puntualizar que nosotros no utilizamos el término “voluntario/a” porque todos participamos en FRATER de forma altruista. Preferimos hablar de colaboradores de los cuales distinguimos dos tipos: aquellos que participan de manera puntual y los que lo hacen habitualmente. Además, contamos con grupos de iniciación que consisten en una formación de dos años con reuniones quincenales. Estos están dirigidos a aquellos colaboradores habituales que demuestran una mayor implicación y les permite integrarse en la organización como miembros. Esto, a su vez, les capacita para actuar como consejeros a pesar de no presentar ningún tipo de diversidad funcional.
En cuanto al proceso de captación de colaboradores, este se realiza a través del trato directo con las personas, incluso favoreciendo un contacto temprano de los hijos/as de miembros. Además, un sector de la población local conoce nuestro movimiento gracias a las colonias que organizamos en verano.

¿Qué es la colonia y por qué razón se organiza?
La colonia constituye uno de los proyectos más importantes del movimiento FRATER y tradicionalmente se organiza en los meses de verano puesto que es el periodo vacacional más largo del año. Es más, muchos de los colaboradores solicitan sus días de vacaciones de manera que coincidan con las fechas de la convivencia.
El motivo fundamental por el que se organiza la colonia es facilitar la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones adaptadas a sus necesidades a personas con recursos limitados. En la colonia convive gente procedente del Centro de Atención a la Discapacidad Física (CADF) de Arucas (Gran Canaria) y del Sauzal (Tenerife) con miembros y colaboradores de FRATER Canarias.

¿Podría resumir cómo FRATER trata de mejorar la calidad de vida de las personas con diversidad funcional?
Las acciones que FRATER ha llevado a cabo consisten fundamentalmente en la denuncia de barreras arquitectónicas y la unión y cooperación con otros colectivos.
Consideramos que es vital concienciar a la sociedad e instituciones de que es necesario un cambio de mentalidad. Un ejemplo de esto es la campaña que desarrollamos a nivel nacional para sensibilizar a la población acerca de la importancia de respetar las plazas de estacionamiento para vehículos adaptados. Dicha campaña consistió en colocar pegatinas en los coches que estaban mal aparcados.

¿Podría hablarnos un poco más de la comunicación sin fronteras?
En FRATER las características de las personas con diversidad funcional son muy variadas, así como sus capacidades, limitaciones y necesidades. Por eso es preciso eliminar en la medida de lo posible las barreras que puedan existir a la hora de comunicarnos. Nos hace a todos mejores y a la sociedad diferente.

¿Por qué considera positivo que Ruta Siete y FRATER cooperen?
Gracias a las dos colaboraciones hechas con Ruta Siete (2014 y 2017) hemos podido comprobar que existen jóvenes preocupados y comprometidos con nuestra sociedad. Además, somos conscientes de que la mayor parte de los ruteros son futuros profesionales en distintos ámbitos y el hecho de que tengan un contacto directo con la realidad de la diversidad funcional ayudará a divulgar las necesidades de este colectivo.

¿Qué importancia tiene la implicación de la juventud en este tipo de proyectos?
Es fundamental la participación de los jóvenes. En concreto en FRATER necesitamos que se produzca un relevo generacional. Nosotros trabajamos en la concienciación de la juventud y creemos que la colaboración con estos proyectos aporta experiencias enriquecedoras accesibles exclusivamente en este contexto. La sociedad actual transmite una serie de valores como la importancia de las cosas materiales o la figura de famosos como ejemplo a seguir. Aquí aprenden a vivir para los demás.

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