Aunque El Hierro sea la más pequeña de las islas Canarias se engrandece cuando llega a ella gente como Miguel Pita, una persona que compatibiliza su profesión como profesor de genética e investigador en la Universidad Autónoma de Madrid, con su hobby como director de cortometrajes. Una persona que busca siempre nuevas historias que contar trabajando de forma amena y profesional pero que sobre todo, es capaz de transmitir la pasión con la que hace sus proyectos a toda la gente que le rodea.
¿Cómo un científico llega a dirigir un cortometraje?Pues porque el cine siempre ha sido mi afición, tanto verlo como hacerlo, y ya desde muy pequeño intentaba, con medios muy escasos, hacer pelis con amigos, juguetes… Sin embargo, me empezó a interesar mucho la biología y sobre todo lo relacionado con la genética, lo que me llevó a estudiarlo, pues me parecía mejor decisión intentar ser un científico que en sus ratos libres hace cine que un cineasta, más difícil de conseguir, que en sus ratos libres hace ciencia, lo cual es imposible sin un título.
¿Qué tipo de historias te gusta contar?Me gusta contar historias realistas que sirvan para mostrar las cualidades o debilidades humanas universales. Es decir, lo que nos hace más humanos en el sentido animal de la palabra, independientemente de donde nos hayamos criado o de la sociedad en la que vivamos. Sensaciones elementales que hablan de traición, celos… cosas que en el fondo son casi instintos que nosotros hemos, en cierta medida, socializado y que pensamos que son de un momento dado o circunstancia pero en realidad siempre es posible proyectarlos a cualquier otra época o situación.
¿Te has planteado combinar tu trabajo y tu hobby de alguna forma?Sí, porque en genética estudio muchas cosas que tienen que ver con la evolución y con el comportamiento. Lo que me lleva a conocer la parte instintiva humana que después traslado a los guiones. En realidad no encuentro tan distanciados a la biología y al cine, pues la primera de ellas trata de los seres vivos, y el humano es uno de ellos, con ciertas características innatas que es lo que me parece que da muy buenas historias.
Sabemos que en tus diferentes trabajos es habitual la colaboración de tus amigos ¿Cómo consigues su predisposición?Porque son muy buenos amigos desde hace mucho tiempo. Por mi parte intento que para ellos no sea hacerme un favor sino pasar un rato divertido. No cobran por ello y es gente que trabaja haciendo genial las tareas de rodaje. La amistad te lleva a hacer esa clase de favores sin tener que devolverlos, sinceramente yo hago lo mismo. Se trata de una forma de funcionar que se fundamenta en una amistad de hace mucho tiempo, profunda y familiar. Además para proyectos de mayor envergadura siempre que pueda lo haré con mis amigos porque creo que podemos sacar adelante cualquier objetivo por muy ambicioso que sea.
¿Cuáles son tus planes de futuro?Seguir al mismo ritmo de estos últimos años sin preocuparme mucho del futuro inmediato. Seguir en la universidad dando clases e investigando. Lo que ahora investigo no llevo mucho tiempo haciéndolo y realmente me gusta trabajar en esta línea y disfrutar de las estancias en el extranjero que me permite mi trabajo, conociendo otros países y trabajando en otros laboratorios; en definitiva introduciendo un poco de color a lo que podría ser una rutina, partiendo de que la investigación no es una rutina nunca. Respecto al cine tengo pensado en no mucho tiempo hacer un largometraje con el mismo equipo y la misma financiación con la que he contado hasta ahora.
¿Crees que si ru7a no existiera habría que inventarlo?Ya lo conocía muy bien incluso antes de que fuese un germen, he seguido todos sus pasos desde el primer momento. Me pareció que era un proyecto con un potencial tremendo, una idea genial como muchas de las que tiene Juan Serantes. Si no existiera habría que inventarlo porque lo que sí es verdad es que los exploradores han añadido una cosa que no estaba prevista, y es que ru7a es todavía mucho más humano y más entretenido de lo que creíamos en un principio. Una idea que estaba pensada pero que aún así era más grande de lo que se esperaba y eso es mérito de los exploradores.