Angel Vallecillo es un escritor y empresario de 43 años, nacido en Valladolid aunque con residencia habitual en las Islas Canarias cuando no se encuentra de viaje. Persona inquieta, con ganas de conocer mundo, de hacerse y hacer preguntas y explicar lo que conoce.
– Naciste en Valladolid, ahora estás en Canarias. ¿Por qué Canarias y cómo llegaste a esta tierra?
Soy de Valladolid, vine a Canarias a estudiar y aquí conocí a la que hoy es mi mujer. Fue una decisión importante, pero fue lo que me hizo venirme para acá. En aquel momento fue lo que me parecía que debía hacer, aunque luego el tiempo te pueda hacer cambiar de opinión o no, pero fue la decisión que tomé.Tengo la ventaja de que viajo mucho entre la Península y Canarias, así que tengo lo bueno de ambos sitios. Pero ya tengo hijos nacidos en Canarias, he hecho muchos libros sobre Canarias y me considero canario.
– ¿Cuándo nace tu pasión por la escritura?
Llevo escribiendo desde los dieciocho años, pero con verdadera vocación, con verdadera sensación de estar escribiendo de manera formal, desde los veinticuatro años. Es entonces cuando empiezo a tomármelo en serio, a escribir con conocimiento de causa, con una fórmula, analizando cómo son otros escritores para intentar sacarlo. Empecé a publicar con veintiséis años. Estos fueron mis inicios como escritor.
– Es decir… que fue un momento en el que te viste formado
Bueno, todo es una constante duda. No hay un momento el que dices soy escritor o empiezo a tomármelo en serio, porque lo de antes también tenía una frescura y también era ser un escritor.El punto de inflexión llega cuando tomas conciencia de cuál debe ser tu siguiente paso, es decir, qué tema vas a poder tratar en tu siguiente libro, porque el número de libros que puedes escribir son finitos y no puedes tampoco emplear mucho tiempo en ello.
– Además de escribir has dirigido documentales y una película. Eres en ese aspecto polifacético. En una de esas tantas cosas coincidiste con Juan Serantes, casi por casualidad, y cuando se te propuso participar en el proyecto, sin conocerlo mucho, no dudaste. ¿Fue instinto lo que te hizo aceptar?
Pues sí. La decisión fue instintiva e intuitiva. Dije sí sin pensar en nada más, incluso antes de que me explicaran el proyecto, ya que sólo sabía que era un grupo de universitarios en una ruta. Sabía que iba a salir de aquí mejor de lo que vine: primero porque soy optimista por naturaleza, y segundo, porque sé que el contacto con gente joven te sirve para refrescar cuáles son tus parámetros vitales.
Vengo a explicar algo que tengo en la cabeza y como sé que lo voy a compartir con ustedes, estoy dos semanas, tres o un mes, pensando más en ello y preparándomelo. Esto me ayuda a fijar mejor mis ideas. Además, sé que cuando lo estoy exponiendo van a surgir problemas y contradicciones, que alguien me va a encontrar ese punto débil y voy a tener que reforzar lo que voy a exponer y esto me va a ayudar. Por otra parte, Buenavista es el municipio en el que presenté la película “Mar de nadie” hace dos años y guardo muy buenos recuerdos de aquí. Me apetecía volver y pasar un día en el monte con gente joven.
– Después de compartir este día con nosotros, de conocer el proyecto por dentro. ¿Qué te llevas? ¿Qué sensación te queda?
Me queda una sensación que he tenido desde hace mucho tiempo, y es que toda esta frase, o este arquetipo de que la juventud tiene todo lo que quiere, y el tener todo lo que quiere hace que no tenga ideas o vocación, es una falsedad. Creo que mi generación o la de mis padres que dicen que en el pasado había más principios, que había más educación, que había más respeto, no es verdad. En aquel momento sí que había falta de principios, falta de educación toda la del mundo, y falta de respeto entre unas personas y otras toda la del mundo. Yo he notado que no ha habido ni uno solo que no se haya acercado a mí, haya recordado mi nombre, me haya preguntado si lo estaba pasando bien, que me hayan escuchado con atención… Eso es respeto, eso es educación y es lo que me lleva a concluir que esta generación es probablemente la mejor, siempre la última es la mejor.
Todas estas frases de que esta juventud de hoy en día está perdida, es un desastre y no tiene principios, es únicamente una repetición que se da generación tras generación. Es algo que ocurre desde los romanos que ya decían de sus hijos que llevaban mal la toga o se ponían el cinto de cualquier manera. La juventud se revela a través de lo único que tiene, que es la moda, lo único que le permiten.
– Ya para terminar, ¿invitarías a la gente a que comparta esta experiencia con nosotros?
Yo animo a dos cosas. Primero a que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria tome conciencia de que la apuesta que hizo por algo que no existía, y que ahora se está materializando, es útil. Les animaría a que lo sigan haciendo y haya fondos para que se pueda repetir. Conocer el medio, convivir, conocer las islas, lo que hace es que en el futuro hayan personas que verdaderamente se vuelquen con el medioambiente.
Segundo, animo a las personas que puedan venir a que lo hagan. Yo he llegado con una idea, pero cuando la estoy exponiendo veo que me estoy contradiciendo y encuentro mis soluciones. Ha sido muy gratificante para mí porque he ordenado mis ideas, he pasado el día con gente joven y si no trabajas en la universidad, te das cuenta de qué es lo que le pasa a la gente joven. Por supuesto que animo a cualquiera a que se apunte a Ruta Siete ULPGC.
