Fuerte aventura

Buenos días desde la Global.
Son las 05:33 de la mañana y hoy nos hemos despertado a las 04:30; nos toca la primera mudanza de isla.
Al igual que yo, para muchos otros grancanarios hoy comienza nuestra RU7A , porque ya estamos acostumbrados a este lugar y nos sentimos completamente en casa.
Hoy se respira otra energía, más fuerte e intensa, que nos mueve a seguir cantando y brincando a altas horas de la madrugada. Nuestro sueño se convierte en alegría por momentos.
Esta primera isla ha sido un pequeño entrenamiento para las siguientes; hemos sido capaces de superar muchos retos como hacer la colada, ducharnos, preparar la comida, los bocadillos y cenar en apenas dos horas. La clave de todo es la ORGANIZACIÓN y el TRABAJO EN EQUIPO. Nunca pensé que fuera tan eficaz y ágil y lo mejor de todo es que no nos ayudamos a desgana sino que sale de nosotros y lo acompañamos con muchas risas y alegría. Ahora puedo entender la palabra COMUNIDAD.
Sin embargo, a pesar de ser la primera isla y sentirme muy cerca de casa, también he aprendido de estos primeros días de convivencia. En nuestro albergue han llegado a sobrar camas y algunos ruteros no dormían en ellas por haberse marcado un reto de pasar los 35 días en el suelo. Esto me hace reflexionar sobre la fuerza de voluntad de las personas. Si todos nos propusiéramos retos dejando atrás la zona de confort llegaríamos muy lejos.
Me he dado cuenta de que no necesito grandes cosas para ser feliz. El compartir una cena caliente alrededor de una olla comiendo juntos del mismo recipiente mientras hablamos de la vida me llena muchísimo. Al igual que cantar todas juntas en las duchas, aunque el agua esté fría. Nada sustituye el compartir todos una misma habitación ni tampoco los momentos en la guagua en los que todos nos sentamos con personas diferentes para exprimir y absorber lo mejor de cada rutero.
Nuestras familias están al día de todo lo que hacemos sin comunicarnos con ellos, incluso puedo decir que saben mejor que nosotros lo que haremos. Vivimos el día a día, sin saber lo que vamos a hacer por la tarde o mañana y eso me encanta. Muchos de nosotros, como yo, nos hemos propuesto el reto de desconectar completamente durante 35 días  Por lo menos a mí me hace disfrutar más intensamente de la experiencia y saborear cada momento con mis compañeros, que ya son parte de mí. Siento que ya somos una gran familia.
Con esto me despido de Gran Canaria. Pero no es un adiós, es un hasta pronto.
Saludo a Fuerteventura, ¡Hola Fuerteventura!. Para nosotros será una “fuerte aventura”.
“Viajamos no para cambiar de sitio, sino para cambiar nuestra mente de lugar”

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