Generaciones compartidas.

Antes de amanecer, el timple de nuestra Nere nos levanta, deseándonos así una bonita jornada. De manos de Fátima, una danza africana sirve para terminar de despertarnos y escuchar las primeras risas de la mañana, augurando que hoy va a ser un gran día.
Después de una breve reunión de talleres creativos, comunicación, vídeo, música, fotografía y artes plásticas, nos preparamos para llevar a cabo varias colaboraciones en nuestro lugar de residencia, el Terrero de Lucha Canaria y Gimnasio Municipal de Antigua. Pintar y restaurar varias paredes y realizar actividades muy divertidas con los peques del municipio sirven para no poder parar de sonreír.
Empezando la tarde, el reto creativo Blue BBVA, que consistía en un maratón fotográfico por el centro de Antigua, nos hace apreciar los pequeños detalles que este pueblo nos brinda, para luego poner rumbo a una de las actividades más emotivas que hemos tenido. Un encuentro con las voces de la experiencia del pueblo, en el que bailamos, cantamos  y compartimos, nos hizo darnos cuenta de que la edad sólo es un número. La sabiduría de una persona mayor llega a los lugares más inhóspitos. Tanto ru7eros como mayores, visitamos el Museo del Queso Majorero, inaugurado recientemente.
Para finalizar el día, hicimos un sendero nocturno por los alrededores de Antigua, en el que la historia de la Luz de Mafasca fue la principal protagonista, junto al gran manto de estrellas que cubría el cielo. Todo esto, acompañado de una cena al aire libre, que nos dejó grandes momentos y buenos temas de conversación.
Un día muy completo con grandes dosis de energía.

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