Hace tan solo cinco días que empezó, en la isla de Gran Canaria, la quinta edición de Ruta Siete; hoy, partimos hacia nuestro nuevo destino, Fuerteventura.
Hace tan solo cinco días, una serie de personas, desconocidas entre si, iniciaban un viaje a través de las siete islas; hoy, somos un grupo. Hemos tenido el placer de sentarnos y hablar con muchos de los compañeros y lo que se antepone a todos nuestros sentimientos es la admiración. El grupo está compuesto por gente con ganas de saber, gente con ganas de aprender, gente con ganas de cambio, gente con la que cada minuto con ellos es vida.
Hace tan solo cinco días, la oportunidad de apreciar y admirar la belleza de la geografía canaria era impensable para muchos de nosotros; hoy, puedo decir con orgullo que hemos sentido Gran Canaria. Desde sus gigantes y hermosos acantilados, pasando por sus genuinas rocas negras, sus frías y cristalinas playas volcánicas hasta llegar a sus mágicos atardeceres. Esta tierra se sale de todo lo que nos podríamos haber llegado a imaginar, sencillamente increíble.
Hace tan solo cinco días, éramos incapaces de reconocer y diferenciar la genuina y alegre cultura canaria; hoy, decimos orgullos que hemos conocido la pasión de “La Fiesta de la Rama”, hemos aprendido el origen e historia del pueblo canario a través de la necrópolis de Maipés y, hemos presenciado y admirado el ritmo canario a través de sus originales verseadores y sus décimas. Hemos podido saborear Canarias a través de su intenso café o su magnífico vino, pero lo más admirable de todo, sin lugar a dudas, lo que realmente hace especial a esta isla, es su gente. Gente risueña, afable; viva. Aquí se respira un aire diferente.
Hace tan solo cinco días, muchos no habíamos tenido la posibilidad de pisar suelo canario; hoy, hablo en nombre de todos al decir que vivimos enamorados de esta isla.
Hace tan solo cinco días, éramos un yo; hoy, somos nosotros.
