Día 24. Penúltimo día en El Hierro. Los días más que pasar, corren. Las experiencias tienen lugar y los aprendizajes suceden.
Esta mañana nos hemos ensuciado para ver las cosas más limpias y claras, pues el día ha comenzado con una colaboración con el complejo ambiental El Majano, lugar donde son destinados todos y cada uno de los residuos que se generan en la isla. Hemos podido conocer los procesos implicados en el reciclaje de todos los restos que generamos gracias a Eibar, que nos ha enseñado la planta de reciclaje y nos ha ofrecido con su labor un espacio de reflexión.
Al terminar hablamos sobre que todos deberíamos tener la oportunidad de ser conscientes de las dimensiones que adoptan los residuos implicados en nuestro día a día y luchar por hacer del reciclaje un hábito, además de apostar por la producción y el consumo de una menor cantidad de productos que requieren envases o materiales de cualquier tipo.
Ensuciarnos ha valido la pena para ser conscientes de tales cosas sobretodo porque luego las cristalinas aguas de La Caleta nos han brindado con un azul turquesa de lo más pulcro y claro. Aquí hemos podido disfrutar del espectacular fondo marino en la mejor compañía.
Una dinámica de estudio de casos con el que cualquiera de nosotros nos podemos encontrar el día de mañana ha sido el siguiente punto y seguido de nuestro día. Gracias a Cris Suárez y a Carlos Serantes hemos indagado en la gran cantidad de ideas, planteamientos y concepciones que pueden llegar a envolver un proyecto gracias a la creatividad que brota de la unión de todos los ruteros.
Aunque sea en casa, la intensidad de las cosas que suceden no merma, pues después de la dinámica ha tenido lugar el Micro Abierto, un espacio donde aquellos ruteros que lo deseen pueden compartir sus vivencias, aprendizajes y proyectos. En realidad, cinco breves minutos suponen una gran oportunidad para conocer mejor a nuestros compañeros y encontrar personas con las que tejer redes. De hecho una frase que dijo Cris Suárez hace unos días me recuerda la importancia de este momento, decía algo así: “Nos hacemos más robustos pero sin hacernos rígidos”. Y es que la desnudez que caracteriza tal situación no nos debilita: nos une y nos hace más tenaces. Como ha dicho nuestro compañero Igor “Antes que compartir casa con personas, prefiero compartir vida con ellos”, y en Ru7a, compartimos todo.
Salimos de casa para vernos con unos 20 niños de la isla, que nos brindaron con una gran demostración del baile y música tradicionales. Nos sentimos afortunados puesto que reunir a tantos niños en una pequeña isla en plenas vacaciones no es tarea fácil. Además, gozamos de la oportunidad de poder probar.
Finalmente, para terminar el día nos trasladamos a La Maceta, playa que visitamos por tercera vez para darnos un baño especial, en plena noche. Supone para nosotros una gran despedida además de una dosis de motivación puesto que mañana será un último día de limpieza y traslado. Hasta pronto El Hierro.
Hasta pronto El Hierro
