Historia viva

Inesperado. Así  fue el paisaje que nos encontramos esta mañana mientras caminábamos hacia un lugar donde poder ver el amanecer. Una fantástica vista de la Gomera con el Teide al fondo hizo de telonera de una salida del sol que todos contemplamos como un gran acontecimiento. Todos los ruteros permanecimos callados y algunos llegaron a emocionarse. Fue un momento mágico de conexión colectiva con el entorno.
Pantalón largo y mochila de ataque preparada, nos dirigimos a pie hasta una ganadería de El Pinar, donde Julio nos contó en profundidad su oficio. Ru7a, siguiendo la filosofía del trueque, ayudó a separar restos de materiales que nuestro anfitrión quería reutilizar. Nos despedimos con un buen sabor de boca gracias a la carne de cabra que nos ofreció el ganadero herreño.
Tras la comida, subimos a la Global y nos trasladamos a la residencia de ancianos de Frontera, donde compartimos una tarde emocionante y divertida. Nos llevamos recuerdos de personas que nos abrieron su corazón y nos contaron relatos conmovedores de su vida. Ramón Barbuzano nos sorprendió con unos versos tras los que había una historia apasionante de un emigrante a Venezuela que pudo volver a casa. Manuela cantaba entusiasmada folías que acompañábamos todos. Fue una tarde distinta para ellos y para nosotros.
Con muchas cosas en las que pensar, fuimos al Charco de los Sargos a ver un atardecer perfecto. Cielo despejado, una costa diferente, guitarras y risas fueron los componentes que nos permitieron completar un día para el recuerdo.

Deja un comentario