Es un mago de las palabras y un amante de las estrofas. Natural de Tenerife, Jesús Garriga se define a sí mismo como un hijo del sol, entre otras cosas, por todo lo que representa para él su tierra natal. La música es el motor de su vida y no concibe en mundo sin ella, lo cual convierte a esta en su principal canal de expresión. Con ya tres discos, múltiples colaboraciones en otros trabajos discográficos y una larga carrera musical quedan atrás los años en los que un joven canario decidió abandonar el archipiélago que le vio crecer para perseguir un sueño.
La música ha estado presente en su vida desde muy joven ya que su padre también toca la guitarra y canta, habiendo llegando incluso a participar en algún festival. Es por esto que se convirtió en un referente a través del cual conoció el trabajo de cantautores como Joan Manuel Serrat o Jorge Cafrune. Atribuye su dedicación profesional a la música a una serie de circunstancias que propiciaron el poder convertir su pasión en su trabajo. Sin embargo el haber ganado un premio en un certamen internacional en Murcia le llevó plantearse de manera más seria su carrera como cantautor. Fue después de este primer contacto con el mundo de la canción fuera de las islas Canarias cuando tomó la decisión de mudarse a Madrid con una guitarra bajo el brazo y una nueva compañera de viaje: la nostalgia. Al principio vivir en la capital supuso un gran cambio, desde el clima hasta el sistema de transporte, llegando a volver durante algunos meses a Tenerife en busca de fuerzas para poder continuar persiguiendo su sueño. Como nos cuenta Jesús, aunque Madrid es para muchos la ciudad de los artistas y las oportunidades puede llegar a mostrarse dura para aquellos que intenta probar suerte sin una red de contactos. Sin embargo remarca la importancia de defender un sueño y tratar de superar cualquier dificultad que se ponga por delante.
Jesús se considera muy afortunado por haber conseguido vivir de la música. Aún así reconoce la complejedidad que esto supone “vivir de la música he vivido siempre, pero comer de la música es otro cantar”. Nos comenta la necesidad de mantenerse alerta y motivado en todo momento debido al carácter inestable de su profesión. Su filosofía consiste en no exigirle demasiado a la vida, ya que para él lo más importante es adaptar sus necesidades vitales a sus sueños. Ha desempeñado algún trabajo temporal, pero confiesa que su motivación siempre a sido el poder continuar escribiendo sus canciones.
Jesús nos confiesa que la musa que inspira sus canciones no es ni más ni menos que la vida misma y todo aquello que nos rodea. Cree que muchas personas pueden sentirse identificadas con todo aquello que le emociona y le afecta en su día a día puesto que él se autodefine como un “mortal común”. Afortunadamente cuenta con su música para canalizar todas aquellas emociones que en algún momento de nuestra vida todos podemos llegar a sentir, tanto las buenas como las malas. Recalca la importancia de salir a la calle y mezclarse con el mundo, ya que en el momento en que uno se aísla y desconecta de la realidad pasa a correr el riesgo de quedar desconectado de todo aquello que une a un artista y a su público.
Se considera un cantautor nostálgico aunque en ningún momento triste. Tristeza y nostalgia tienden a confundirse, pero mientras que la primera te paraliza, la segunda puede funcionar como un motor que te lleva a crear. De hecho es esta nostalgia por todo lo que dejó atrás cuando partió hacia Madrid lo que le lleva a cargar sobre su espalda la tarea de no fallarse a sí mismo y de ser coherente con lo que hace. A pesar de tener sus partes malas, la música le ha colocado en sitios en los que ni si quiera en sus mejores sueños pudo llegar a verse, por lo que siente que le debe sacrificio y dedicación. Además no puede permitirse fallarle a la persona que fue y que tomó las decisiones necesarias para poder vivir de lo que ama. A día de hoy la música sigue motivándole a seguir y está seguro de que si en algún momento deja de interesarle o de emocionarle no continuará con ella. Como cazador de sus propios sueños siempre buscará como fin último el seguir emocionándose con aquello que haga.
Este último año una pequeña crisis en su estado creativo en cuanto a la producción de canciones le ha llevado a escribir un libro llamado “Lugares comunes” que responde a la pregunta de por qué es cantautor y que permitirá al público conocer un poco más a Jesús Garriga. Explica en primicia que su próximo proyecto, “Imaginario”, consiste en una combinación de este libro con un disco con más canciones de las que se había planteado en un principio. Al ser dos procesos creativos que han llegado a él en la misma época no concibe su publicación por separado aunque las canciones no tengan relación con aquello que relata en su libro. A pesar de haber escrito algún poema en el pasado este proyecto representa su debut como escritor, en el cual ha tratado de combinar humor y nostalgia.
Además de todo el trabajo desarrollado en España, Jesús comenta su conexión con América Latina y en concreto México. Su primera experiencia con este país fue en 2006 cuando durante mes y medio dedicó todo su tiempo a dar conciertos y a interactuar con el mundo de la música en este país. La mejor experiencia allí fue su participación en un festival solidario en San Cristóbal de las Casas que tenía como fin reconstruir un poblado indígena destruido por militares, ya que le permitió entrar en contacto con la población local. En sus posteriores visitas a México tuvo la oportunidad participar en un disco producido por Starbucks y ser invitado en 2014 al Trovafest, uno de los mejores festivales de cantautores a nivel mundial. Todas estas buenas experiencias en México y en Panamá, donde siente que su trabajo es mucho más reconocido, le hacen plantearse la opción de mudarse y desarrollar más su trabajo allí. Sin embargo la vida en las capitales de estos países no puede competir con todo lo que Canarias le aporta a todos los niveles.
Jesús nos cuenta cómo conoció el proyecto de Ruta Siete y la razón de haber decidido involucrarse con este. En 2014 se encontraba realizando en una gira musical llamada Roscas y Cotufas que consistía en tocar por todas las islas Canarias en compañía de otros dos cantautores. La casualidad quiso que Jesús y Ruta Siete coincidiesen en el Médano (Tenerife) y después de este primer contacto varios de los ruteros comenzaron a acudir a sus conciertos. Acabó entablando amistad con Juan Serantes, Director Ejecutivo de Ruta Siete, fue así como en 2015 llegó la invitación para formar parte de el viaje transformador. Desde entonces Jesús disfruta aportando su granito de arena pero además reconoce que después de cada edición retorna a su rutina con unas ganas de hacer cosas nuevas que le duran hasta el verano siguiente.
Un año más Jesús ha deleitado a 45 jóvenes con su música y su compañía. Con su guitarra siempre a la espalda Jesús de despide de Ruta Siete con un pequeño pedacito de su corazón conquistado por los ruteros del 2017 y una mochila cargada de fuerza para retomar todos sus proyectos. Con la esperanza de que este adiós se convierta en un hasta pronto, ahora sólo queda esperar a que este cantautor tinerfeño nos sorprenda con sus nuevos trabajos.
