Jesús Garriga: La música camina al compás de la revolución

Jesús Garriga es un cantautor tinerfeño cuya trayectoria ha sido muy positiva y ha tenido una gran repercusión en este país. Esto se debe a la entrega total de su pasión y devoción en sus canciones que transmiten mensajes revolucionarios de paz y esperanza y conmueven el corazón de sus oyentes.
El artista considera que, después de tantos años en este mundo, su éxito es poder continuar viviendo de su gran pasión, la música. Siempre ha tratado de sacar la mejor versión de sí mismo en cada nuevo trabajo. Al principio, en su familia hubo reticencia para aceptar su vocación de cantautor pero con el tiempo, sus seres queridos se fueran dando cuenta poco a poco de que él era realmente feliz haciendo lo que amaba, la música.
Jesús Garriga siempre ha querido inmortalizar sus obras de manera que estas no pasen desapercibidas y sus piezas musicales tengan un peso muy especial y significativo en la sociedad y en el tiempo. Así, tardó mucho en grabar su primer disco porque encontraba dificultades para trabajar en la misma sintonía y conexión con otras personas para arreglar sus canciones.
Consiguió grabar su primer disco con Gonzalo Lasheras, un productor musical muy importante a nivel nacional. Este se llamó «Hijo del sol» y fue un resumen de 10 años de experiencias e historias personales. El segundo disco, se denominó “Alhambre” y según el cantautor, surgió como una necesidad vital. Mientras, el tercero, “Al final del verano”, fue un EP en formato acústico en el que quería transmitir el nacimiento de sus canciones, utilizando para ello su voz y su gran amiga, la guitarra.
¿Cuáles son tus géneros musicales preferidos? ¿Cómo definirías tu estilo musical?Actualmente me gusta el sonido folk americano y podría citar a Peter Bradley como uno de mis cantantes de referencia. Pero siempre me han gustado los grandes cantautores como Fito Páez, Pedro Guerra, Pablo Milanés, Silvio Rodriguez y Serrat, entre otros. En general me gusta toda la música que me transmita y me haga moverme.
Mi estilo musical es difícil de ubicar pues tiene un sonido gringo americano y a la vez latino, a medio camino entre el folk y la trova tradicional. Puede ser una ventaja como diferencia, pero también un problema porque en la industria todo está muy etiquetado.
¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para componer? ¿Qué metodología utilizas?Componer es una necesidad física. Antes trataba de estudiar y trabajar determinadas escalas y armonías pero en los últimos años siento una necesidad física, como un hormigueo en la mano izquierda. Así, tengo canciones en mi repertorio que me han salido del tirón mientras que otras han tenido detrás  un estudio y un trabajo más largo.
¿Qué mensaje quieres transmitir con tus canciones?Quiero transmitir emoción y que alguien pueda llegar a conmoverse. Trato todo tipo de temas desde el amor hasta la inmigración, la violencia de género, el desahucio… pero siempre tratando de llegar a la revolución. Si consigues conmover y emocionar con paz, amor, melancolía… haces que las personas cambien, se muevan y generen revolución, y eso es algo muy bonito de esta profesión.
¿Cómo conociste Ruta Siete y cuál es tu opinión sobre el proyecto?Lo conocí el año pasado en una gira en El Médano, en Tenerife. Coincidimos y cuadramos para hacer un concierto callejero para ellos. Ahí me conoció Ruta Siete también, y estaba muy contento porque me ofrecieron una invitación a pasar unos días con ellos.
Me parece un proyecto espectacular en cuanto a las relaciones humanas. Pienso que la sociedad está muy desubicada. Cada uno tiene que encontrar un sitio para sentirse bien pero al mismo tiempo también debe dejar un sitio a otro para que este se sienta bien también, y así se consiga una buena relación entre las personas basada en el amor y la convivencia. Con este proyecto me voy con la sensación de que un mundo mejor es posible.
¿Qué te aporta Ruta Siete y que aportas tú?Descubrirme a mí mismo en otros aspectos. El mundo musical me hace estar en continuo contacto con gente y poner a prueba mis habilidades en las relaciones personales, pero también, con este proyecto, encuentro carencias que debo trabajar y mejorar para estar más cómodo conmigo mismo y con los demás.
Pienso que Ruta me ha aportado más a mí que yo a Ruta. Pero me gustaría pensar que he conseguido transmitirles alguna sensación o una chispa positiva que les anime a moverse.
¿Podrías contarnos una etapa dulce de tu vida?Momentos dulces he tenido muchos, porque ya realmente vivir de lo que quieres te pone en un estado de paz absoluta con uno mismo. Pero, en estos últimos tiempos, he encontrado la paz en lo que hago. Antes me preocupaba más a dónde iba o si mis canciones iban a gustar. Ahora, en cambio, disfruto, me subo al escenario y me lo paso en grande. A veces en cada concierto pienso que es el último, y eso me hace entregarlo todo.
¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?Sería un éxito continuar como ahora, con conciertos regulares, ganas de hacer canciones y de mostrarlas. Pero también me gustaría tener más discos y tocar en más teatros. En general, me gustaría tener un gran proceso y levantarme cada mañana feliz con lo que hago.

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