La emoción de una despedida

Hemos sido despertados por nuestros compañeros al ritmo de la música. Con un poco de zumba de mano de la rutera Paula hemos realizado la actividad de los buenos días para comenzar con alegría la jornada.
Posteriormente, hicimos una colaboración de limpieza y plantación de distintas especies autóctonas de Lanzarote, en la zona de Argana, un barrio periférico de Arrecife. Fue indispensable la ayuda de los compañeros Marila y Juan Carlos de la reserva de la Biosfera del Cabildo de Lanzarote, concretamente con el proyecto que  imparten llamado Agüita con el plástico.
La visita al centro de visitantes de Timanfaya quedará en el recuerdo de todos nosotros gracias a Mauro un Italiano afincado en la isla, muy entrañable. Con sus metáforas, hemos aprendido no solo el origen volcánico de Lanzarote, también la epistemología de las palabras como; amigo, entusiasmo, parlamento y emoción. Por otro lado nos habló de física y de la vida en sí, por ello, para nosotros no ha sido un simple guía más, nos ha contagiado su pasión por los paisajes volcánicos.
No podríamos acabar mejor el día que con unas tres horas de actividades acuáticas, gracias a la escuela náutica de El Cable, allí hemos tenido la oportunidad de practicar windsurf, kayak, y snorkel. Por supuesto debemos mencionar a los técnicos deportivos que nos atendieron, y se pusieron a nuestra total disposición, ellos son; Alejandro, Marcos, Pedro y David, Sin duda una experiencia increíble, para todos los ruteros.

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