La emoción del timple

Se cumple la primera semana de viaje, y nos dirigimos a hacer una actividad que no hemos hecho hasta ahora: una caminata larga.
A las 7:30 de la mañana llegó nuestro guía Ricardo, y nos informó que haríamos un sendero desde el albergue de Tefía hasta la Playa de los Molinos. Pudimos presenciar los bonitos paisajes de Fuerteventura, observando que no solo hay terrenos áridos, sino también espectaculares barrancos llenos de vegetación.
Al llegar a la playa colaboramos con la gente del pueblo haciendo una limpieza general. Una vez más, nos dimos cuenta del significado que tiene para las personas el hecho de ayudarlos. A pesar de que apenas necesitaron nuestra ayuda, nos lo agradecieron una y otra vez.
Tras un bañito breve en el mar, subimos al albergue y continuamos haciendo diferentes actividades dinámicas organizadas por algunos de nuestros compañeros: desde papiroflexia o primeros auxilios, hasta bailes latinos.
Para terminar el día con un buen sabor de boca, vino a visitarnos Domingo Rodríguez ,“El Colorao”,  que nos sorprendió con su gran dominio del timple, y nos hizo emocionarnos con su maravillosa improvisación acompañada por el sonido de los instrumentos de otros ruteros.

Deja un comentario