La Gomera

Un nuevo destino nos esperaba, La Gomera. Isla volcánica de ancestras montañas, roques y pitones vírgenes que dibujan marcadas pendientes repletas de vegetación. Multitud de especies endémicas debido a la humedad de la isla, se nos presentaban como la selva de Canarias (fayal-brezal, laurisilva, helechos, líquenes…).

Nos sorprendió mucho su clima, que en contraste con las islas visitadas anteriormente, nos despertaba con un leve manto de niebla y algún que otro día con rocío. Debido a ello hemos podido descubrir en nuestros pateos las corrientes de agua que nutren toda la isla.

Hemos descubierto el verdadero encanto de esta isla desde el primer momento al alojarnos en el Aula de la Naturaleza del Cedro, situada en la zona de alrededor del Parque Nacional de Garajonay. Gracias indiscutiblemente a nuestro guía, Paco, que nos ha transmitido la pasión que él, y todos los gomeros, tienen por su tierra.

Ha sido una verdadera fortuna contar con un guía de la altura de Paco, su amor por la naturaleza es infinito. Nos ha aportado muchísimo conocimiento del entorno, cada árbol, cada hoja, cada ave, cada sonido, nos lo ha descubierto con los ojos de una verdadera persona apasionada por lo que hace. Resuelve toda inquietud dándonos todo su tiempo y su energía. Definitivamente, nos llevamos un gran recuerdo de este amigo que ha marcado de manera muy significativa en el corazón de todos los exploradores.

La Gomera es tierra de cultura, silbo, chácaras, gofio, alfarería… de esta última tuvimos la oportunidad de pasar, previo al sendero por Valle Gran Rey, por el Cercado, donde Rufina nos mostró su tiendecita de alfarería. Desde el primer pateo por Valle Gran Rey la isla nos muestra sus hermosas vistas a cada paso del sendero que nos conduce a una agradable playa.

La Gran Ruta Circular de El Garajonay fue mágica. Posponerla para poder disfrutar de las vistas debido al mal tiempo del día previsto mereció la pena. Un camino agradable entre la frondosa vegetación, el cantar de los pájaros que a ratos nos regalaban vistas a las islas de La Palma, El Hierro y Tenerife. Llegamos hasta la punta más alta de la isla donde estas vistas se hacían mas evidentes y hermosas.

Increíble la gran marcha verde a Hermigua y además, gracias a la visita al centro de Visitantes de Juego de Bolas, en Las Rosas, conocimos en profundidad la historia de esta isla.

El día de la despedida lo hemos pasado en la capital, San Sebastián de La Gomera. De nuevo, Paco nos descubrió un poquito de la historia de esta capital. Tuvimos la suerte de conocer la Torre del Conde, que es la construcción militar más antigua de Canarias, la enigmática iglesia de la Asunción y la casa de la Aguada, destinada antiguamente para el aprovisionamiento de Colón, además de ser la morada de los señores de la isla y la antigua aduana condal.

A nivel grupal, los exploradores hemos disfrutado de más tiempo libre en la isla ya que hemos tenido un nuevo formato organizativo. Las cenas grupales, preparadas por diferentes grupos de exploradores cada día, nos han dejado un margen de tiempo libre para poder profundizar más en nuestras relaciones. Además, ese tiempo extra nos ha dado la oportunidad de realizar más actividades grupales como una tertulia sobre la amistad, algún juego y, como no, disfrutar de nuestra visita estrella, Miguel Pita.Miguel

Pita, natural de Segovia, es profesor de genética en la Universidad Complutense de Madrid y director de cortos. Él nos enseñoó su último trabajo, “Tarde de fútbol”, y nos brindó la oportunidad de tenerle durante toda nuestra estancia en la isla para ofrecernos sus conocimientos y realizar algún que otro trabajillo con él. Le agradecemos su aportación al proyecto y su incalculable apoyo.

La Gomera es una isla de contrastes, verde y árida, de la cual nos llevamos un bonito recuerdo y las ganas de volver pronto

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