Nuestro día inició zarpando del puerto de Órzola que conecta Lanzarote con la Isla de la Graciosa. Al llegar, Alicia, la alcaldesa del pueblo, nos dio la bienvenida en la plaza que da cara al puerto ofreciéndonos perfil general de la isla.
A través de sus casas blancas y caminos de arena se puede dar un paseo por bicicleta o simplemente a pie. Por otro lado cabe la posibilidad de hacer de otras actividades, como el surf, el buceo que deja ver la riqueza oceánica, o pescar, entre otras.
Después, recibimos una charla de la flora-fauna que habita la isla en el Centro Sociocultural “Inocencia Paéz” o más conocido como el “Teleclub”, siendo el punto de encuentro para la gente. de la isla. Paso seguido, nos pusimos los guantes de trabajo para comenzar la retirada de escombros y basura en los alrededores de la costa. Al terminar nuestra tarea, los gracioseros compartieron una paella que nos sorprendió.
Finalmente, nos adentramos en el pueblo para conocer de cerca sus casas, su pequeño mercadillo de artesanías y por la iglesia de Virgen del Mar dedicada a los pescadores. Seguimos bordeando la costa pasando por la playa de Los Franceses e incluso llegamos hasta La Cocina, una playa que realza la belleza de La Graciosa.
Volvimos al puerto de Órzola con una concepción diferente de la isla que, si bien pasa desapercibida por sus pequeñas dimensiones, tiene un encanto que la hace parte del archipiélago canario.
