La estancia en Lanzarote llegó a su fin. Es hora de poner rumbo a las islas del oeste, concretamente Tenerife. El día comenzó de forma improvisada y de forma casi automática nos organizamos para desayunar, recoger y limpiar la instalación. Realizamos todo de forma eficiente demostrando que cada día funcionamos mejor como equipo.
No fue uno, sino dos barcos que tuvimos que coger para llegar a nuestro nuevo destino. El primer trayecto en Armas nos llevó desde Lanzarote hasta Gran Canaria, allí trabajamos en los talleres, después tuvimos tiempo para hablar y reflexionar entre nosotros mientras aprendíamos a valorar lo que significan las personas que están a nuestro alrededor, valorando los tesoros que te va regalando la vida en forma de compañeros de viaje.
Una vez en Gran Canaria, cambiamos todas nuestras mochila a la Global que nos acompañara en lo que nos queda de aventura. Para mucho ru7eros de la isla fue también un instante emotivo ya que tuvieron la ocasión de reencontrarse con sus familias por unos minutos.
Para finalizar el día, otro Armas nos trasladó hasta Tenerife, nuestra cuarta isla, donde fuimos directos a colonizar nuestro nuevo hogar, y el lugar donde descansaremos nuestras emociones y sensaciones del viaje en los próximos cinco días.
La magia de viajar
