El viaje continúa y llegamos a nuestra sexta parada. Una isla destacable por su belleza y majestuosidad, La Palma, popularmente llamada la “isla bonita”. Se podría pensar que a estas alturas estamos agotados, pero la verdad es que nuestra energía perdura y estamos al 100 %. Cabañas de estilo rupestre dispersas por un monte cubierto por un inmenso pinar, otro alojamiento al que llegamos y hacemos nuestro hogar durante apenas unos pocos días.
Este recóndito lugar perfecto para los senderistas y amantes de la naturaleza, nos envuelve con su magia. Aportamos nuestro granito de arena habilitando el inicio de varios senderos. También hemos recorrido un par de caminos, creando momentos que fueron disfrutados al máximo. En uno de ellos, vimos el atardecer desde lo alto de una montaña y acabamos bajo la luz de la luna y las estrellas. Y en el otro tuvimos la oportunidad de hacerlo acompañados por un entrañable señor, “veterano saltador de barrancos” llamado Carlos, que nos brindó con sus anécdotas y experiencia.
Esta ha sido también la isla perfecta para explotar nuestra creatividad y talento a través del divertido Talent Show. El momento se vivió de forma eufórica por parte de todos los presentes. Los espectáculos animaron la noche y mediante interpretaciones musicales y humorísticas, entre otras, crearon un grato recuerdo será imborrable.
Con un festival en la Plaza de El Paso, donde se podía hacer y volar cometas, realizar molinillos de viento y pompas de jabón, tuvimos la oportunidad de disfrutar como verdaderos niños. Para algunos les puede parecer muy difícil poder rememorar cómo era estar en plena infancia y lo que sentía, para los ru7eros no.
Una vez más, fuimos a hacer la compra. Pero esta vez con una pequeña diferencia, era la última. Gran habilidad y capacidad organizativa adquirida que nos podrá resultar de gran utilidad en nuestro futuro. De igual forma, el madrugar es uno de los hábitos de ru7a, pero eso no es excusa para que dejemos de aprovechar la noche. Velada bajo las estrellas y dinámicas donde conocemos el lado más divertido de nuestra querida coordinación son algunos de los momentos vividos con mucho cariño.
Y estando a punto de poner rumbo a La Gomera, cargamos pilas para aprovechar y vivir al máximo todos esos impredecibles, intensos e inigualables momentos que están por venir.
La Palma: El cielo de las estrellas
