La Palma, cuyo nombre histórico es San Miguel de La Palma, pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife y su capital es Santa Cruz de la Palma. El municipio más poblado de la Isla es Los Llanos de Aridane, y uno de los datos más importantes es que desde el año 2002 toda la isla es Reserva de la Biosfera. Se caracteriza por un territorio muy abrupto, alcanzando los 2.426 metros en el Roque de los Muchachos, que es su punto más elevado.
Desde aquí nos dirigimos hacia nuestro último destino, dejando atrás “la isla bonita” y comenzando a ser conscientes de que cada milésima de segundo cuenta más que al inicio. Cada momento se vive como un recuerdo que nunca queremos que acabe.
La Palma, tierra de volcanes, laurisilva, pinares y cascadas de nubes, nos han hecho sentir como “benahoritas” mirando a las estrellas desde nuestro propio hogar.
Nuestro campamento estaba sumergido en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. El grupo de Ru7a se encontraba dividido en cuatro casetas octogonales, unas lejos de otras. Lo que al principio parecía un impedimento, resultó ser todo lo contrario y hemos vivido una perfecta convivencia. La situación de tener que compartir las instalaciones con otra comunidad pareció un reto, pero se convirtió en una de las mejores experiencias, pues gracias a ello hemos comprobado nuestra gran capacidad de organización y trabajo en equipo que tanto hemos ido esculpiendo en estos 28 días de expedición.
A través de la buena estructura de sendero, hemos descubierto La Palma, que representa esa mezcla paisajística tan característica de nuestras siete preciosas islas. Desde la gran Ruta de los Volcanes, en la que pateamos durante siete horas de la mano de Manuel, pasando por el famoso sendero de Marcos y Corderos, hasta el camino de las siete fuentes donde conocimos a nuestro Guía, Manolo.
Manolo, del grupo Atajo, finalmente fue más que un guía al hacernos conscientes del cariño con el que le tratamos mediante el poema que nos dedicó y los dulces que trajo en la visita a nuestro campamento.

Cerrando esta sexta etapa del viaje, destacamos los talleres autogestionados que complementaron perfectamente los pateos y la atmosfera que se respira entre nosotros actualmente. La «risoterapia” fue protagonista, buenos momentos de enseñanzas reflexiones, caricias, conexiones,…
¡Nos vemos en el Hierro. En el pensamiento nos llevamos que los momentos mágicos se unen por palabras que dejan hablar al alma!
