Esta mañana volvimos a iniciar el día muy temprano. Nos lavamos la cara y empezamos con unos ejercicios matutinos por parejas utilizando las mochilas como pesos, una forma innovadora de hacer actividad por las mañanas para entrar en calor con facilidad y alegría. Desayunamos y partimos hacia nuestra ruta acompañados de Paco en dirección a la ermita de la Virgen de Lourdes. Nos adentramos en el bosque de Laurisilva y en el camino hicimos varias paradas en las que nuestro guía nos habló de los árboles de la zona, explicándonos las diferencias entre ellos y cómo identificarlos …sacándonos mas de una sonrisa.
Una vez contemplada la ermita, nos refrescamos en la fuente natural que brotaba entre el bosque y continuamos nuestro sendero por el camino de los viñaticos hasta el caserío del Cedro dónde tomamos un tentempié y pudimos disfrutar de un rato de conversación.
Con los estómagos llenos y las piernas descansadas, nos equipamos con “cholas” y linterna y entramos en la galería del Cedro que atraviesa el monte haciendo más corto el camino, un túnel excavado en la tierra para transportar agua. Entre sombras, disfrutamos del camino durante unos 20 minutos. Fue un momento frío, pero a la salida el sol nos estaba esperando.
Ya en el campamento nos dispusimos a limpiar el entorno de la planta “oreja de gato”, una especie invasiva que daña el bosque. Tras un rato de tiempo libre participamos e ideamos el videoclip de nuestro compañero David.
La cena en esta ocasión también fue conjunta, hoy hamburguesas con nuestra chef Paula. Y como todas las historias tienen un final, el final de este día fue diferente, ya que disfrutamos de un juego nocturno antes de irnos a dormir. Mañana nos espera un nuevo camino.
La profundidad de la tierra
