Nuestro primer amanecer en Lanzarote comienza con la realización de una limpieza a lo largo del barranco Hurón, disfrutando de los paisajes áridos de la isla. Los ruteros, con la humilde y agradable compañía de Tino, especialista en geografía, recogimos y gestionamos los distintos residuos que se encontraban en el lugar, y además, nos nutrimos de su conocimiento y experiencia en cuanto a la vegetación y la fauna propia de la isla. De esta manera, nuestra ilusión y nuestras ganas contribuyeron a hacer de este sitio un rincón más limpio, puro y verde para los habitantes de sus alrededores.
A modo de recompensa por el esfuerzo realizado, acabamos en la playa de Las Cucharas, donde almorzamos y disfrutamos de las preciosas aguas cristalinas de Lanzarote. Finalmente, realizamos una visita al Parque Nacional de Timanfaya, espacio endémico y especial de la isla. Así, culminamos el día descubriendo la importancia y la singularidad del origen volcánico de la isla gracias a la honestidad del guía Mauro, quien, muy amablemente, nos mantuvo con los ojos bien abiertos relatándonos todo acerca del mundo de los volcanes y en especial, sobre la gran historia que esconde tras de sí la maravillosa isla de Lanzarote.
Lanzarote, alma de volcán
