Vivir Ru7a está siendo vivir en una montaña rusa constante. En ningún otro viaje o momento de mi vida había sentido tanta incertidumbre, ni había llorado tanto, por conocer, gracias a ustedes, quién soy y qué es lo que me ha hecho así, como mostrarlo y dar el cien por cien de mí. Pero es una incertidumbre buena, una incertidumbre para crecer de la mejor forma posible junto a ustedes, que tanto me aportan.
Un amigo una vez me dijo que todos los grupos sufren cuatro fases marcadas:
- Todo es nuevo, nos encanta, nos amamos.
- Algo va mal, comienzan los problemas, ¡crisis!
- Tras superarlos, y sólo tras superarlos, el grupo comenzará a actuar de verdad, a funcionar como un engranaje.
- Se acabó, toca despedirnos. Nuestros caminos se separan. Unos volverán a cruzarse pronto, otros tardarán. Nunca nada volverá a ser igual. Porque creceremos, juntos o separados, el espíritu está dentro de nosotros y costará mucho quitárnoslo.
Queda poco para el comienzo de un viaje distinto: aquél que comienza al separarnos. Por ello, disfrutemos cada instante pero no dejemos de pensar en el por qué estamos aquí y en todo lo que hemos conseguido juntos.
Somos eco
