Las primeras legañas

Hoy por primera vez, a las seis de la mañana nos despertamos juntos. Con una mezcla entre legañas y emoción recibimos una clase magistral de Taichi, acostumbrándonos así al ritmo habitual. Tras un pequeño encuentro informativo sobre el muncipio nos dirgimos hacia el anfiteatro de La Aldea, donde  pudimos plasmar en colores lo que la famosa fiesta del Charco significa. También aprovechamos para poner a punto la zona, con acciones de jardineria y limpieza.
Seguidamente cojimos la GLOBAL en dirección al charco, donde veríamos con nuestros propios ojos la inspiración de nuestro mural. Pero antes hay que descansar, un baño bajo el sol, y un bocadillo sobre las rocas, nos cargan las pilas. El agua fria, el tontón de las piedras dejan atras el cansancio. Aún queda mucho día por delante.
Terminamos la colaboracion y llegamos al campamento base. LLenos de nuevas sensaciones nos dirigimos a superar otro reto como utiizar el camping gas para nuestra primera cena caliente. No sabiamos que se podía aprovechar tanto el día.

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