Hoy, primer día en la isla de Tenerife, disfrutamos como “enanos» del día libre, que coincidía con el fin del viaje en las islas orientales, y como aliciente era domingo: no solo Dios descansa, los ruteros también. Nos levantamos a las ocho -anoche llegamos tardísimo- desayunamos, montamos el campamento y vestidos de paisano, sin nuestras características camisetas azules, nos subimos a la Global entonando “somos de colores, no tenemos ni nombre…”
En cuanto llegamos a El Médano fuimos todos juntos a una terraza de la plaza del pueblo. Durante ese tiempo fueron llegando novi@s, padres y amig@s de los diferentes exploradores. Al terminar allí nos separamos para ir a comer. Algunos comieron platos combinados, chino y otros como yo optamos por un bar de pescado con la familia. Cualquier plato de comida que se saliera del habitual bocadillo de atún y millo de pan del día anterior lo disfrutamos como si del mayor manjar de los dioses se tratara.
A las cuatro fuimos a Hiperdino a hacer la compra de Tenerife, cada vez se respira más tranquilidad en los pasillos del supermercado. Con la compra cargada en la Global salimos dirección Vilaflor cantando todos juntos como de costumbre. De este trayecto me quedo con la estrofa “somos una marea de gente, todos diferentes, remando al mismo compass…” Para terminar el día hicimos el reto BBVA en Tenerife, ducha, cena y un día más en Ru7a.
