Los rincones de la felicidad

Hoy nos hemos despertado con la resaca de la emoción del concierto de Jesús y Rubén. Para combatir el frío mañanero de Villa de Mazo, un calentamiento dirigido por André nos sirvió para entrar en calor.
Después del desayuno, la guagua nos llevó hasta la Caldereta para emprender un nuevo sendero interpretado. Con Berto, recorrimos Barranco Hondo y la zona de Tigalate hasta Cueva Lucía. Una vez allí, aplicamos lo aprendido en Tenerife y llevamos a cabo una colaboración de quita de rabo de gato.
Por la tarde, descubrimos uno de los rincones más mágicos visitados con Ruta Siete hasta la fecha: Los Tilos. Tras recorrer unos veinte metros de cueva en la más absoluta oscuridad, una imponente cascada se presentó ante nosotros para robarnos por unos instantes el aliento. Aprovechamos aquel momento tan especial para comer, nunca antes un bocadillo de tortilla nos hubo llenado tanto.
Para acabar el día, bajamos a la costa a través de paisajes en los que el horizonte se perdía entre cientos de plataneras. En Charco Azul, disfrutamos de un refrescante baño y aprendimos algo más de la isla a través de una representación preparada por algunos compañeros.
Ya de vuelta a casa, no paraban de oírse suspiros de felicidad y palabras como ‘el día ha sido increíble’. Pensándolo un poco, el día de hoy se ha basado únicamente en descubrir diversos rincones de la sexta isla de nuestra epopeya. Es decir, la causa de nuestra alegría, el motivo de nuestras sonrisas, no es más que la belleza de este lugar. Por fin entendimos el por qué se la conoce como la isla bonita.

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