La Palma es la primera reserva de la biosfera en las Canarias. Una de las islas con más precipitaciones, que no necesita desalar agua para abastecer toda la isla. El porqué lo descubrimos hoy.
Como intrépidos exploradores, decidimos seguir la pista del agua, que ayer movía los molinos de gofio en Los Sauces. Tras dejar atrás las plataneras y ascender por la laurisilva, llegamos a La Laguna de Barlovento, punto de inicio. La caminata se trata de un mágico viaje entre la espesura del bosque, musgo y mucha, mucha humedad. Ningún peninsular imaginábamos que pudiese existir tal paraje en estas latitudes. Desde el mirador de la Baranda podemos divisar hasta los 700 metros, altura a la que se encuentra el persistente mar de nubes; tres horas y media nos bastan para llegar a la responsable de toda la diversidad, el agua. Del barranco del Agua en Los Tilos se recoge buena parte del caudal de Marcos y Corderos, manantial fundamental para los vecinos del noreste de la isla. El final del sendero lo custodia una impresionante cascada seminatural, producto de la inteligente canalización del agua del barranco en los años 50 que optimiza el uso de la misma.
Til, barbusano, laurel y viñátigo son las especies predominantes y más representativas de la laurisilva, que podemos distinguir en el centro de interpretación de la naturaleza de los Tilos, situado al comienzo del barranco.
Vamos a coger cariño a los chicos del centro de la juventud, anfitriones de lujo que nos han acompañado de nuevo a lo largo de toda la ruta. Su visión nos ayuda a leer el entorno con perspectiva.
Los Tilos: agua y vida
