Día 25, día de cambio de isla. Día de restar. Va quedando menos para terminar, no queremos marchar. El tiempo no hace más que acelerar. Ahora nos toca La Palma, La isla Bonita.
Ajetreo desde por la mañana. Nos cuesta levantarnos. Queremos dormir, por favor. Toca la despedida de nuestra casa herreña… ¡Qué bonito lugar! Con cinco baños, con cinco duchas, con camas y colchones para todos, con nuestros amigos los mosquitos… nos cuesta irnos; este ha sido nuestro hotel cinco estrellas.
Moviendo las articulaciones a pie del cañón, nuestros compañeros nos dirigen el calentamiento casi militar. Luego, como una bruja de la limpieza nos dividimos el trabajo para una mayor eficacia. Conseguimos superar nuestro record guiness: ¡60 minutos con 23 segundos! Es el resultado del trabajo en equipo de esta comunidad.
Con todo en la guagua, nos informan de los nuevos grupos de la nueva isla. Estamos atentos para ver con quien nos corresponde, queremos aprovechar esta oportunidad para seguir conociendo a esta gran familia un poquito más. Después tenemos que ponernos de acuerdo para la lista de la compra. Grandes recetas y chefs van surgiendo por aquí. ¡Amamos el pisto con lentejas! Nos entra hilorio de pensar en la comida. Los finales de isla son siempre símbolo de sequía en la selva, idolatramos a las semillas de una manzana.
Antes de embarcar tenemos tiempo de visitar la Central Hidroeólica Gorona del Viento, icono mundial en la producción de energías renovables para el consumo humano.
Más tarde nos reparten los billetes de la travesía en ARMAS. El primer barco es nuestro viaje por un sueño profundo en el país de las mil maravillas. Extravagantes posturas para dormir: cuellos cambados, dobleces de piernas, espatarrados en el suelo… cualquier forma vale para poder descansar. El segundo barco trae deberes de los talleres creativos, momentos de risas y de trabajo.
La noche se acerca y la isla de La Palma nos espera. ¿Qué nos depararás bonita?
Menos para terminar
