Hoy amanecemos en una nueva isla y la presentación no podría haber sido de mejor manera. De la mano de la Fundación César Manrique hemos descubierto los secretos de nuestro nuevo destino.
Según las propias palabras del artista, «la isla es magia… misterio, belleza limpia». Y es esa belleza del negro infinito, del azul océano y del blanco habitado, la que hemos podido apreciar a lo largo del día.
Hoy nos hemos reencontrado con las formas orgánicas de arquitectura inédita, y hemos colaborado para que la naturaleza se reencuentre de igual manera con su forma original. Las pequeñas formaciones de piedras aparentemente inofensivas afectan al desarrollo de microorganismos más de lo que podríamos imaginar. Por ello es importante ser conscientes del poder que tienen nuestras acciones.
Hoy nos hemos parado a mirar, valorar y respetar el espacio que nos rodea. No hay dos islas iguales; y Lanzarote, estoy encantada de conocerte.
