Cuando llegué a Ruta Siete pensé que me conocía, simplemente pensaba que sería una experiencia más, un viaje para conocer mi hogar.
Con el paso de los días te vas dando cuenta que va más allá.
Conversaba con ruteros de otras ediciones y me mostraban sentimientos que no creía capaces de sentir. Pero ahora entiendo todas sus sensaciones.
En mi caso, no estoy cambiando de personalidad o mi forma de ser, sólo estoy recordando cosas de mi interior, que estaban ocultas en un mar de nubes de vergüenza. El viento que esta apartando las nubes son los compañeros de viaje que me rodean.
Nubes y viento
