PLAYA GÜI GÜI, UN VIAJE DENTRO DE OTRO VIAJE

Nuestro día empieza a las 6 de la mañana en dirección Aldea de San Nicolás, al oeste de Gran Canaria. El itinerario escogido se llama Tazartico, durará aproximadamente 3 horas y media, pero eso no es todo: tenemos que afrontar un desnivel de unos 400 metros, caminando.   ¡Los minutos son intensos, parecen no terminar nunca hasta que nos    envuelve, de pronto, una increíble sensación de libertad! Por fin hemos alcanzado la que nos parece la cumbre más alta de nuestro mundo. Hace apenas unos minutos, la mirada estaba fija sobre cada centímetro ganado, la mochila parecia a cada paso más pesada. Los demás están tan solo a un metro de nosotros. Cada uno intenta seguir instintivamente su propio ritmo; dirijo la mirada al primero de la fila y lo veo feliz, con los brazos hacia arriba  y la cara llena de satisfacción. La meta está más cerca de lo que pensaba,  no veo la hora de alcanzarla;  me apresuro y en solo un instante estoy exactamente  en el punto en el cual no me siento ni en subida ni en bajada, o quizás justo dónde acaba  uno y empieza el otro sentido, sin conseguir identificarlo; estoy en el instante antecedente al lanzamiento, estoy en el punto donde cada derivada se anula. Estoy allí y lo que descubriré será realmente insignificante respecto a la emoción que experimento.  ¡¿Qué se vea el océano o una enorme extensión  de caracoles, qué importa!?  Playa Güi Güi es exactamente como Playa de las Mujeres  y sin duda no más bella que Playa Veneguera, pero ofrece el viaje, ofrece el deseo, ofrece un espacio amplio a la fantasía que, en aquellas horas de camino, la enriquece     de expectativas y de detalles atrayentes.  Playa Güi Güi está sometida a las mareas y así una vez que te invita a entrar,  te acoge rompiendo sus olas, tienes que esperar educadamente y con paciencia antes de despedirte   y marcharte.Te apresa durante seis horas y te obliga a escuchar aquel mar tan obstinado por toda la noche y a enfrentarte al infinito cielo que se cierne sobre de ti, al océano delante y a la imponente montaña a tus espaldas.  Playa Güi Güi es el mejor lugar para sentirse pequeños y, al mismo tiempo, parte de algo inmenso. Nuestra música es casi muda, nuestras risas tan tenues que se disuelven justo antes de llegar al círculo que hemos creado alrededor del fuego, meto unos minutos los pies sobre la arena ahora ya helada, el contraste con las llamas no es tan perceptible, la cena está ya lista y yo siento que debo ir a dormir.  ¡Este encantamiento ha aspirado todas mis energías en poco tiempo, necesito descansar!

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