Prioridades

Pasamos por  la vida haciendo como que la vivimos, perdidos en un día a día, que en muchas ocasiones sólo quita sentido a nuestra alegría.
Olvidamos lo que somos ocupados en lo que “debemos” ser, y dejamos de prestar atención a las pequeñas cosas, que sigilosamente hacen de nuestra alma una máquina alimentada por la sabiduría de todo aquel que además de vivir una experiencia es capaz de sentirla.
Buscando la felicidad vamos perdiendo la capacidad de llegar a ella, y a pesar de sentirnos libres, la realidad nos encuentra cada mañana en el desayuno, mientras pensamos en todo lo que tenemos que hacer sin siquiera pararnos a oler el café y contar hasta diez.
Cuando nos apuntamos a este proyecto lo primero que pasaba por nuestra mente eran paisajes increíbles, divertidas actividades y otras experiencias que no habíamos tenido oportunidad de hacer antes.
Ahora que nos encontramos en la mitad de nuestro viaje vemos como nuestras prioridades toman un giro de 360 grados, donde todo aquello que imaginábamos pasa a un segundo plano, cubierto por una capa de sentimientos desconocidos que sólo pueden rescatarse formando parte de esta marea azul.
Hemos dejado de pensar en la meta para empezar a disfrutar del camino, descubriendo los tesoros que cada uno guarda en su interior y que hacen de Ruta Siete un puzzle único.
Intentando escapar de nuestras jaulas particulares, hemos descubierto que lo que creíamos barrotes sólo era papel mojado endurecido por el pegamento de la sociedad. Pudiendo así salir de una caverna llena de sombras y hacer frente a la luz del sol.

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