Como cada día nuestro equipo ha abierto el ojo a las seis de la mañana. Nuestra primera tarea, tras el ejercicio físico matutino, ha sido desarrollar los talleres autogestionados de Capoeira, masajes y taller de nudos en el puerto.
Seguidamente tocaba preparar macutos para nuestro siguiente destino.
Una vez acabada la tarea de recolección de camisetas y calcetines despistados, hemos disfrutado de un ratito jugando con los niños y niñas de Lajares que andaban correteando por el pabellón.
Tras una de nuestras ya acostumbradas cadenas humanas de mochilas, sacos y esterillas llenando hasta los topes nuestra entrañable guagua, nos hemos dirigido al puerto de Corralejo donde nos esperaba el barco Volcán de Tindaya, que tras un paseíto por el Atlántico nos ha traído a Lanzarote.
Desde el puerto de Playa Blanca nos hemos adentrado en un camino alrededor del Monumento de los Ajaches hasta la playa de Papagayo donde recogimos colillas y algún que otro desperdicio, mientras desarrollábamos una actividad en colaboración con BBVA y nos dimos un eufórico chapuzón.
De camino al Terreno de Lucha de Tinajo, que será nuestro campamento base conejero, hemos disfrutado de unos colores alucinantes propios de la virginidad de la isla. Impresionando especialmente a los que visitábamos esta isla por primera vez.
