Raíces

Son las seis menos diez de la mañana; el cacareo de algún gallo cercano hace las veces de despertador natural, unos minutos antes de que suenen nuestros relojes. “Quiquiriquí” se mete en nuestros sueños perezosos y nos sacude avisando de que el segundo día de viaje ha comenzado. Mónica enciende las luces, nos va a despertando a uno a uno como los padres al hijo antes de ir al colegio. Algunos se estiran como gatos perezosos; hemos superado el primer madrugón de los 34 de Ruta.
Son las 7:56. Llegamos a Telde transportados por nuestro gran hogar azul con ruedas. En los costados de nuestra guagua, rezan las siguientes palabras: altruismo, creatividad, comunidad… Esos son los valores de nuestro viaje, pero fue una sorpresa muy agradable descubrir que también lo son de la empresa que “conduce el viaje que transformará nuestras vidas”, que es Global.
Hablamos con Óscar Zamora, responsable del Departamento Comercial y de Marketing, que nos comenta el modo en que funcionan. Se preocupan no solo de transportar a personas sino de ofrecer un servicio humano y de cuidar tanto a sus usuarios como a sus trabajadores. Fue muy motivante hablar de esa dinámica más equitativa, respetuosa y horizontal de trabajar, no como una utopía, sino como una realidad que además está cerca de nosotros.
Más tarde, nos dirigimos a Degollada de la Paloma. Allí nos esperaban los voluntarios de “Yo soy Jöellete” junto a Victor y Zuleima. Estos dos últimos son personas con movilidad reducida, y la silla Jöellete es un dispositivo que permite llevar a personas con alguna dificultad para caminar, por senderos, realizar carreras, etc.
En lo que a Víctor respecta, él ya era todo un experimentado, había participado en más de una Transgrancanaria. Sin embargo, Zuleima nunca había tenido la oportunidad de realizar ningún sendero y se encontraba nerviosa e ilusionada.
Fue muy reconfortante y rico para todos compartir ese ratito, donde cada uno de los que estábamos allí aportamos algo, añadíamos una pequeña pieza que se unía con otras resultando un puzzle muy bonito. Fue muy agradable y enriquecedor para todos y al final, nos dimos las gracias.
Habíamos vuelto a Guía y nos había pillado ya la tarde-noche. Nuestra atención ya mermaba y en el corillo que formamos en el suelo esperando a las siguientes visitas, se divisaban algunos bostezos. ¡Y se hizo la música! Los rasgueos de una guitarra se metieron por nuestros cansados cuerpos, recargándolos de vida. Eran Jesús Garriga y Ari Jiménez los Flautistas de Hamelín y nosotros los animalitos que con los ojos abiertos como lunas llenas clavados en ellos, los seguíamos.
Cantaba Jesús Garriga sobre las raíces y eso me trasladó a la caminata de hoy. Por el camino, me llamaron la atención las raíces de los pinos, que se dejaban ver como arterias entre la tierra oscura. Las de unos árboles se unían entre ellas, luego a otras y así sucesivamente hasta formar un entramado silencioso por el que se nutrían, en sintonía, conectadas entre ellas al milagro de la vida. No pude evitar pensar que era una metáfora muy bonita de lo que había sido este segundo día, de lo que se consigue cuando las personas se unen y trabajan en equipo para crear algo. Se crean oportunidades.

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