Papagayo
En un paraje natural, poco alterado por el hombre encontramos la Punta de Papagayo. En ella se pueden diferenciar varias calas, una de sus playas más famosas, la de Papagayo, algo sucia y poco cuidada. Nos dispusimos a limpiar todo aquello que nos fue posible pero teníamos la sensación de que no hacíamos lo suficiente. Un breve baño en sus claras aguas nos repuso para emprender el regreso al campamento.
La Graciosa
Las calles de arena, el ritmo tranquilo, paraíso perdido… La Graciosa fue un punto y aparte. Limpiamos sus playas con mucho gusto y se aprovechó un poco del lugar. La playa de La Cocina con ese dicromatismonaranja y rojizo me fascinó. La aventura ese día fue rápida pero intensa.
Caminata
El día del senderismo fue muy ameno. Un paseo por los alrededores del Volcán de la Corona cerca del mar, limpieza de colillas y desperdicios, y por la tarde una interesante charla de Rubén Acosta que nos habló sobre algunas técnicas de fotografía fue lo más destacado del día.
Del senderismo destaco su bella orografía y su cuidado aspecto. De la charla de Rubén Acosta reflexioné sobre la importancia de la imagen.
Famara y Centros turísticos
El día que llegué a Famara amanecí contento. La playa, amplia y preciosa me impresionó, su único problema la basura. Su orientación implica que se depositen gran cantidad de desperdicios. Al ver esa acumulación de basura me hizo pensar en la defensa del reciclaje y del consumo sostenible. Por la tarde, visitamos los centros turísticos más representativos de la isla. Ante tal belleza que resume el equilibrio entre naturaleza y acción humana solo puedo decir… Gracias Cesar Manrrique.
Actividades acuáticas y Timanfaya
El último día en Lanzarote se presentó genial debido a las actividades acuáticas para relajarnos y disfrutar un poco de la vela latina, el kayac y el windsurf. La visita al Parque Nacional de Timanfaya fue la mejor despedida que se pudo hacer en Lanzarote. Ese paisaje lunar y el poder de la naturaleza me impactaron profundamente.
