Rumbo a El Hierro

Nuestro último despertar en la isla tinerfeña ha sido cuanto menos divertido. La pillina Rocío apareció con su peculiar “buenos días” haciendo la croqueta sobre todos nosotros e iniciando el día con muy buen rollito. Había que dejarlo todo listo para marcharnos a nuestro siguiente destino, por lo que nos pusimos manos a la obra y dejamos como los chorros del oro el Pabellón.
Una intensa mañana se avecinaba sobre nosotros y para aprovecharla nos dedicamos a nuestros talleres creativos. Después de estos, se materializó, como en todas las islas, el agridulce momento del “hasta luego” de nuestros invitados y, con mucha tristeza, nos despedimos de Ari, nuestro chófer durante éstos cinco días, y Joanes, nuestro “líder” vasco. Echaremos de menos a estas agradables, divertidas y comprensivas personas, que nos han ayudado y enseñado muchísimo
Sin duda el momento que causó más expectación de la mañana fue la charla motivacional del artista, y nuevo colaborador, Jose Corral. Ls cual nos hizo reflexionar sobre lo difícil, fantástico e increíble que es el hacer lo que nos gusta de verdad y triunfar gracias al esfuerzo.
El colofón lo dio la concejala Sara Cano, la cual no podía dejarnos marchar sin despedirse de nosotros y felicitarnos por nuestro trabajo. Nos dio las gracias pidiéndonos que volvamos nuevamente al pueblo y nos informó de que el año que viene intentará que podamos volver a colaborar en actividades aún más innovadoras.
Ya estamos en el barco y navegamos sin temor hacia la isla más pionera en el uso de energías renovables, El Hierro.

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