Rumbo a occidente

Esta mañana despertamos al son de un acordeon. El día saluda con una calima intensa que nos hace olvidar el polar en el fondo de la mochila.
Hoy toca levantar de nuevo el campamento y decir adios. Adios al Albergue de Tegoyo, nuestro dulce y rústico hogar durante estos días. Y adios a su responsable, la también dulce Estefania.
El gigante Armas nos lleva de nuevo hasta Gran Canaria, trayecto que aprovechamos para charlar, descansar o dormir.
A la llegada nos esperan más despedidas: las de Naira y Sandra, nuestras inseparables acompañantes en Lanzarote, y la de Evaristo, nuestro incansable chófer y compañero que ha compartido con nosotros cada uno de los días de aventura.
El día prosigue con la visita al centro logístico de la cruz Roja, donde nos explicaron la valiosa labor que esta organización lleva a cabo a lo largo y ancho del mundo.
Seguidamente, y tras un breve encuentro con algunos de nuestros familiares, nos enfrentamos a una nueva despedida: Rosa, te echaremos de menos. El laboratorio de arte hace de nuevo una demostración de su habilidad para dejar un pedacito más en cada persona que ha sido parte de nosotros.
Embarcamos de nuevo, a lo que se le añade un entusiasmo adicional al disfrutar todos juntos de la deliciosa merienda, detalle con todo su cariño de los padres y madres de algunos  de nuestros compañeros.
Por ultimo,nos despide de Gran Canaria un Sol escondiendose tras la silueta de la enigmatica ciudad de Las Palmas.
Ahora, Tenerife aguarda.

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