Aún a las 6 de la mañana las estrellas brillan en el cielo palmero con toda su intensidad. Ellas fueron testigo de cómo 45 ruteros danzaban al compás de Batuka para cargar energías.
Hoy los compañeros nos sorprendieron con “Rutapalabra”, un concurso con el que dinamizaron la presentación de isla. Con bailes tradiciones y actuaciones nos acercaron un poco más a las singularidades y rincones de La Palma.
Uno de estos rincones es la Playa de los Cancajos, en el municipio de Breña Baja, playa donde se entremezcla la arena negra y las formaciones de roca basáltica. En su avenida fuimos recibidos por Juan Manuel Pérez y Francisco Martín concejales del municipio. Ambos valoran la riqueza que supone para el crecimiento personal de los jóvenes el proyecto de Ruta Siete. Ellos nos han abierto las puertas del municipio par en par. Por ello, nos sentimos en deuda y trataremos de dejar una huella positiva.
En la playa, hicimos una barrida para limpiar pequeños residuos plásticos y colillas. Algunos vecinos se responsabilizaron del cuidado de su playa y nos ayudaron en la limpieza. Ese es otro de nuestros objetivos, la concienciación social.
No abandonamos la playa sin compartir un rato enriquecedor con los más pequeños del municipio. Los juegos inundaron la arena de Los Cancajos cuando los niños del campamento de verano Ékalis y los ruteros nos juntamos. Sus sonrisas son siempre una recompensa.
Al mediodía pusimos rumbo hacia la Playa de Nogales. Abrigados por sus imponentes riscos, respiramos el aire húmedo traído por el oleaje salvaje mientras Guille dirigía un taller de dibujo. Esparcidos sobre la arena volcánica de esta playa virgen, nos deleitamos con las vistas y las sensaciones que nos regalaba la naturaleza.
Aún con arena en los pies, volvimos al alojamiento donde, tras los talleres autogestionados, Guille compartió unas palabras con nosotros. Nos hizo ver que la edad no debe ser un condicionante para llevar a cabo los proyectos que nos apetecen. Lo importante es conocerse a uno mismo para saber extraer de ahí las oportunidades que nos puede brindar la vida para nuestro crecimiento personal.
Hoy despedimos el día con una cena comunitaria. Los sabores y aromas orientales del couscous y los occidentales de las fajitas nos trasladaron a miles de kilómetros. Pero, observando a nuestro alrededor, nos damos cuenta cuenta de que las sensaciones emanan de nosotros mismos. Cada vez somos más comunidad. Estamos donde queremos estar.
Sensaciones de pertenencia
