Soñando en un sueño

Me planteo tanto ahora que me encuentro raro conmigo mismo, revuelto interiormente, extraño por dentro. Una charla ha servido para mucho, para tanto. Ha sido inspiradora y nos ha motivado sin duda, ha descubierto a ese soñador, que sueña, pero no sabe que está despierto, que intenta buscar a ese líder que aún no encuentra, que puede que no sepa que exista, pero que hoy se ha dado cuenta que está ahí, puede que callado, puede que perdido pero en algún rincón de ti.
Igual en este momento estoy olvidándome de lo que soy y comenzando a conocer y sentir de verdad lo que quiero ser. Hoy quiero conocer a los que me rodean, me abrazan, me sonríen, me alegran, a esos que sueñan y luchan por sus sueños, a los que me regalan sus acentos, sus canciones, sus cuentos y conocimientos. Quería, quiero y querré conocer cada una de sus manías, de sus locuras y cada uno de sus talentos, a veces escondidos entre la bruma, pero reales como este preciso momento, aquí entre el viento y el silencio.
Ahora reflexiono y reflexionamos Nico, Esther y yo y llegamos a la conclusión de que esta expedición va a toda prisa y va inexplicablemente despacio. Ayer parecía hace un mes y acabamos de empezar y aún así ya queda menos y vamos a una velocidad vertiginosa. Me viene la teoría de la relatividad a la cabeza. Como explicó Einstein el tiempo se dilata cuando se sobrepasa una determinada velocidad, una velocidad que nadie alcanza, la que suele estar por encima de todo y a la que no le importan las cosas, que a pesar de ser caras no valen nada, que cruza paisajes, barrancos, playas y pinos, que impacta y da energía a rostros felices, a camisas azules, a corazones abiertos que están aprendiendo a no tener miedo porque empiezan a entender que no existe y que nunca ha existido, solo es algo más que se encuentra en nuestra mente y que no sirve para nada.
Amigos, esta velocidad es la de la luz, la luz que irradia este proyecto.

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