Tan pequeña y a la vez tan grande

Penúltimo día en El Hierro. Nos levantamos al son de “el único fruto del amor, es la banana” de la mano de nuestro compañero Curro. Después de realizar nuestra actividad mañanera y de cargar las pilas con el desayuno, pasamos la mañana en el alojamiento realizando talleres auto-gestionados: uno de masajes, otro de cuenta cuentos y otro de Batuka.
Para concluir la primera parte del día, Carlos y Juan Serantes nos dan una charla/tertulia sobre las ecoaldeas, su funcionamiento y financiación. También se comentaron otro tipo de comunidades como las ecoviviendas, comunas y comunidades en transición. Asimismo Nathanael, coordinador, interviene para hablarnos sobre Kibutz, comunas agrícolas israelíes.
Comenzamos la tarde compartiendo unas horas en las piscinas naturales de La Maceta, con el Centro de Iniciativas Turísticas del Hierro, la cual nos invita a un picoteo y a una paella. Donde nos acompañan vecinos de la isla, que nos ilustran sobre la cultura, tradición y folklore, pudiendo vivir de primera mano la historia viva del lugar, concluyendo con música una tarde llena de conocimiento herreño.
Después de este maravilloso momento, nos despedimos de la buena compañía y partimos hacia un pequeño sendero por el litoral, en el que pudimos disfrutar de la imponente orografía que contemplabamos, culminando en el famoso hotel más pequeño del mundo.
Y ya llegó la última noche en esta maravillosa isla, que tanto nos ha sorpendido a todos por sus bellos paisajes. Con una velada nocturna, damos por finalizado este magnífico día, a esperas de que nos depara nuestro próximo destino, La Palma.

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